activismo

#Cologne4every1 (Otra intervención contra el racismo en Alemania)

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Desde los sucesos de Nochevieja, Colonia es una ciudad distinta. Del Refugees Welcome a los sprays de defensa agotados en todas las tiendas de la región. La noche más oscura comienza a desplegar su manto sobre Alemania. El lobo fascista, agazapado durante décadas bajo la colcha neoliberal, asoma de nuevo las orejas. “¡Fuera extranjeros!, ¡Cerremos las fronteras!”, sus primeros aullidos asustan a cualquiera.

Llegamos invitados por el departamento de Intermedia de la Universidad de Colonia. Un amplio grupo de estudiantes nos espera en el aula llenos de curiosidad, son jóvenes y no parecen muy interesados en la política. No importa, al fin y al cabo la política poco puede hacer frente a los problemas sociales a los que hoy nos enfrentamos. Más que política lo que hoy necesitamos es estilo, actitud, y eso es algo que a estos chicos no les falta. Estilo para cortocircuitar el inconsciente colectivo que nos hace odiar al otro, y actitud para desactivar la maldita red neuronal que no nos permite vivir juntos. Hacer algo así será siempre más parecido al trabajo de un artista que al de un politólogo.

Por mucho hartazgo que dicen sentir respecto a los acontecimientos de la pasada nochevieja –y el zafio tratamiento de los medios de comunicación–, todos los asistentes a nuestro taller parecen compartir un mismo sentimiento: que el miedo no se apodere de nosotras. Tenemos que demostrar que Colonia es una ciudad de acogida, dicen, y no una que reacciona con violencia porque tiene miedo. Las palabras más repetidas a lo largo del día son “bienvenida”, “respeto” y “tolerancia”. De ellas y de la marca que dejan en nuestras cabezas cuando se pronuncian es de donde sacamos la idea para la intervención que realizamos en la plaza de la catedral (la misma plaza donde sucedieron las agresiones de nochevieja).

Podría decirse que lo que hicimos fue una imagen de bienvenida colectiva. Una postal humana llena de respeto y tolerancia. Una colección de estampas que buscan acallar el aullido del lobo y el sentido común que lo hace fuerte. De producción sencilla y capaz de adaptarse a muchas situaciones distintas, nuestro dispositivo fotográfico logró ocupar el espacio mediático y las redes sociales con un mensaje claro y muy distinto al de estos días atrás. En vez de “Fuera inmigrantes”, una sonrisa amable; en vez odio y terror, un saludo fraterno desde Colonia, una ciudad de y para todos. #Cologne4every1

Más imágenes de la intervención

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A un abrazo de distancia (un dispositivo contra el miedo)

Captura de pantalla 2016-01-12 a la(s) 13.33.23Nos invitó el departamento de arquitectura, nuevos medios y diseño de la Universität der Künste de Berlin, querían que ayudásemos a sus alumnos a pensar los conflictos sociales que sufren y a diseñar estrategias colectivas capaces de enfrentarlos. Tools for activism llamaron al encuentro y, como era en Alemania y nosotras estamos muy interesadas en influir todo lo que podamos por aquellas tierras, no dudamos ni un segundo en aceptar la invitación.

Llegamos tres días después de los sucesos de Colonia, en pleno shock social por la multitudinaria agresión sexual en la plaza de la catedral durante la celebración de la nochevieja. Al salir del avión, 13 grados bajo cero nos abofetean la cara sin contemplación. La nieve abundante y los charcos de barro forman manchones grises que brillan como los ojos de un lobo en la oscuridad del bosque. Carteles con instrucciones, advertencias de todo tipo, controles de seguridad, más que un aeropuerto este lugar parece una fábrica dedicada a la producción de un raro y siniestro metal. Nos piden el pasaporte otra vez, ¿qué hacéis aquí?, ¿a qué habéis venido? Pasamos. En el pavimento de las calles encharcadas y resbaladizas, se reflejan irregularmente las luces de las vallas publicitarias, fragmentos de un mundo distante. Bienvenidos a Berlín.

De camino a la universidad, la gente por la calle camina deprisa, con rumbo fijo y la cabeza escondida tras una bufanda, un gorro, una capucha. En el metro nadie habla con nadie, nadie mira a nadie, ¿estarán todos manteniendo el brazo de distancia aconsejado por la alcaldesa de Colonia tras los sucesos del otro día? En clase, las cosas no son muy distintas, los casi 30 estudiantes que nos aguardan tampoco parecen muy cercanos. Nada nuevo bajo el sol. Hace ya tiempo que los alumnos de cualquier universidad europea actúan más como clientes que como alumnos. En apenas una década, han pasado a ser auténticos representantes del destino individualizado. Sin tiempo alguno que perder, su interés se limita ahora al plan de futuro que ellos mismos se trazan, un plan que perseguirán cueste lo que cueste, pasando por encima de quien haga falta. Buenos días a todos, estamos muy contentos de estar aquí.

Comenzamos con un par de dinámicas para romper el hielo; cualquier hielo. Salen bastante bien, mejor de lo que esperábamos. Con la primera averiguamos las capacidades colectivas reunidas en la sala, muchas y muy diversas; con la segunda detectamos alguno de los problemas sociales que más preocupan a los asistentes. Tampoco aquí hay demasiadas sorpresas: el aumento desbocado de los alquileres, los mini-jobs y demás contratos basura, la privatización de los espacios públicos, y el miedo, que enseguida se alza como la preocupación principal de la sala. Miedo a la crisis económica, miedo a la pobreza que sube desde el sur, miedo a la inmigración y a los refugiados, miedo a lo que sucedió el otro día en Colonia, miedo a no poder expresar lo que siento. Miedo. Alemania es un país lleno de frío y de miedo. Sobre lo primero, poco podemos hacer (¡todo el mundo se queja del mal tiempo pero nadie hace nunca nada por cambiarlo!); sobre lo segundo, nos ponemos manos a la obra.

Miedos hay muchos, pero todos tienen algo en común: la irrupción de un elemento desconocido en un mundo reconocible, algo que nos asusta porque creemos que nos puede hacer daño. En el intenso y acalorado debate, una cosa queda clara y es que la política occidental se asienta, cada vez más, en el miedo. De unos años a esta parte, todo parece abocarnos a él: las amenazas económicas, la inseguridad laboral, los atentados. Llevamos el miedo tan integrado que toda la experiencia de lo real está atravesada por él. Tenemos miedo a todo lo que viene a perturbar el orden de la representación de la realidad, una realidad que ya sólo se reduce a nosotros mismos, nuestro yo, esa pequeña y extraña propiedad privada. Todo lo demás se torna amenaza, sobretodo el otro, ese que no soy yo y que, como dijo la alcaldesa de Colonia, debe permanecer siempre a un brazo de distancia de nosotros como mínimo. Precisamente comentando este suceso es cuando una de las chicas más jóvenes del grupo dice: “lo de la otra noche en Colonia a mí me produce inseguridad. Mi miedo es inseguridad. Inseguridad ante lo extraño, ante lo que no es como yo. La inseguridad es lo que me hace desconfiar, y cuando desconfío busco protección y seguridad. Como sea”. Sus palabras hacen hondas en las aguas cerebrales de todos los que las escuchamos. Esta chica ha descrito de maravilla un sentimiento compartido por todos, señal inequívoca de que hemos dado con algo interesante: el miedo es inseguridad de lo que no soy yo, la inseguridad se hace desconfianza y la desconfianza anhelo de seguridad, cualquier tipo de seguridad, no importa lo coercitiva que esta sea. ¡Lo tenemos!, manos a la obra.

De todos los materiales que probamos, los cartones reflectantes son los que al final más nos convencen. Tras varias pruebas de ensamblajes, logramos dar con un sencillo modo de pliegues para transformarlos en máscaras. No sé si es que andamos todos demasiado influenciados por el reciente estreno de El despertar de la fuerza o qué, el caso es que las máscaras tienen un aire a las de los malos de Star Wars: máscaras-espejos que reflejan la cara de aquél que las mira. Hecho. Primer objetivo alcanzado. El siguiente es diseñar la acción que llevaremos a cabo con ellas. Afuera en la calle la nieve está ahora tan oscura que parece carbón, perfecta alegoría del espíritu social al que queremos plantar cara con nuestras máscaras. A estas alturas del proceso y sin haberlo decidido de manera oficial, ya todos nos referimos a él como “A un abrazo de distancia”, ligero détournement del susodicho consejo de la alcaldesa.

Escribir el guión nos lleva poco tiempo. No es muy complicado. Primero, nos trasladamos hasta la entrada del recinto donde tiene lugar un acto cultural multitudinario y, una vez allí, instalamos nuestro particular control de seguridad. Se trata de un control muy sencillo, basta con unas cintas adhesivas con las que acotar el espacio, unas tarjetas de identificación falsas y unas cuantas octavillas llenas de instrucciones. El objetivo que perseguimos con esta instalación es doble: por un lado, probar hasta qué punto tenemos interiorizado el miedo, y qué estamos dispuestos a hacer en nombre de la seguridad. Por otro, dividir y clasificar a la gente en dos grupos de personas diferenciados: los sospechosos y los libres de sospecha. Para ello empleamos un par de pegatinas de distinto color. Eso es todo. Estamos listos para rematar la jugada.

Una vez que la gente se encuentra en el interior de la sala, irrumpimos por megafonía con una serie de instrucciones. Mientras tanto, los falsos agentes de seguridad se dedican a separar a las personas señaladas y formar con ellas un par de filas enfrentadas. Es entonces cuando repartimos las máscaras-espejos entre la fila de los sospechosos. Estos se las colocan en la cara, ocultando sus rostros, a la vez que indicamos a los de la otra fila que avancen lentamente hacia los que tienen enfrente. Conforme se acercan, los espejos les devuelven el reflejo de su propia rostro: los otros son ahora ellos mismos, o mejor dicho, su reflejo. Una vez situados uno frente al otro, la voz por megafonía les recuerda la advertencia de la alcaldesa de Colonia ligeramente modificada: “estáis a un abrazo de distancia”, dice. Y entonces se apaga la luz.

La sala permanece a oscuras un tiempo y cuando vuelve la luz observamos que las reacciones de la gente han sido muchas y muy distintas. Los hay que han aprovechado ese tiempo para abrazarse, y también los que han rehuido por completo de cualquier contacto; hay gente con caras de felicidad y gente que se ha emocionado tanto que se ha puesto a llorar. El ambiente de la sala es ahora muy distinto a cuando llegamos. Nosotros también somos distintos. Se acabó eso de profes y alumnos, ahora somos un grupo de gente dotados de una herramienta con la que enfrentar el miedo cada vez que lo sintamos. Donde sea. Juntos.

De camino al aeropuerto, el noticiero local anuncia una concentración de extrema derecha en la plaza de la catedral de Colonia. El lema de su protesta: Rapefugees Out! (¡Fuera refugiados violadores!). Parece que vamos a darle uso a nuestras máscaras. Diseñar dispositivos contra el miedo es una de las tareas activistas más urgentes de nuestros días. Despegamos justo cuando empiezan a caer los primeros copos de una nueva nevada. Blanco sobre negro otra vez. Hasta la vista Alemania. Volveremos a vernos pronto.

El río contra la corriente (Una reflexión sobre la derrota de Grecia)

Por Leónidas Martín

corriente2Soy absoluto. Eso le dijo el capitalismo a Grecia una semana después de que el 61% de los griegos votase en contra de sus medidas de austeridad. Y acto seguido sacó un sucio papel del cajón, lo extendió sobre la mesa y con una sonrisa que dejaba entrever sus dientes de acero le presentó al Gobierno griego unas nuevas medidas mucho peores que las que acababan de rechazar en las urnas. Más recortes, más privatización, una subida mayor de impuestos y, como primicia mundial, la prohibición de convocar ningún otro referéndum más sin su consentimiento. “Eso os pasa por votar”, dijo el capitalismo sin perder la sonrisa, “y, ahora: venga, a firmar, que no tengo todo el día”. Y el Gobierno griego firmó, ya te digo si firmó.

En los últimos años, una imagen se ha instalado con arraigo en la imaginación de miles de personas a lo largo y ancho del sur de Europa. Es la imagen de un barco navegando a contracorriente las revueltas aguas del capitalismo. El barco es el Estado y sus tripulantes la ciudadanía al completo capitaneada por los nuevos partidos, los partidos de la gente. Con esta imagen en la cabeza, la nueva política consiste en tomar el barco, pegar un brusco giro de timón y comenzar a remontar el río en la dirección adecuada, enfrentándose a ese maldito torrente desbocado que nos arrastra a todos hacia una catástrofe más que segura.

La imagen me gusta, es evocadora y tiene fuerza, pero la realidad capitalista tiene más fuerza aún. De hecho, ver a Tsipras firmar la propuesta de la Troika fue como pasar un paño húmedo por el encerado donde estaba impresa esta imagen: el barco desapareció en lo más profundo del río. Un joven griego lo expresó así ante las cámaras de televisión internacionales: “Lo hemos intentado todo pero es imposible, no se puede ir contracorriente”. Escuchar a ese chico diciendo aquello de la manera tan desesperada con que lo dijo, me hizo pensar que tenía razón. Es verdad, no se puede ir contracorriente. Al menos, no como se muestra en esta imagen.

Sin embargo, si apartamos el barco del centro de la imagen, si deja de aparecer como protagonista del cuadro, la cosa cambia. Entonces, lo que nos queda es el río, un río de gente, y su corriente, porque río y corriente no pueden separarse. Un río sin corriente no es más que agua estancada, charco; una corriente sin río no es nada, no existe. La existencia de uno depende de la del otro y al revés. Si señalo esta obviedad es porque creo que en ella reside algo que quizá pueda ayudarnos a la hora de encarar el desafío político al que nos enfrentamos hoy. ¿O es que acaso no es esta fusión, esta interdependencia, la misma que se da entre nosotros y el capitalismo?

Los principios del capitalismo son pocos y muy sencillos: competencia económica, crecimiento de los beneficios y acumulación de valor. A simple vista podría parecernos fácil, pues, deshacernos de ellos, sustituirlos por otros. Sin embargo, no es así. Y no lo es por una sencilla razón: cuatro décadas de neoliberalismo desbocado hicieron que integrásemos estos valores de tal modo que terminamos haciéndolos nuestros; una parte tan inseparable de nosotros que, a día de hoy, son ellos el auténtico motor de nuestras vidas. Cuanto más se mueven, más nos movemos nosotros, y cuanto más nos movemos nosotros, más y más se adentran ellos en nuestro interior. Así es como estos valores se hacen fuertes, desde dentro, como la corriente hace fuerte al río.

Por eso el capitalismo no mentía cuando el otro día le dijo a Grecia aquello de que era absoluto. Efectivamente lo es, y para comprobarlo no tienes más que abrir la ventana y escuchar con atención los sonidos que entran en tu habitación: coches, radios, un edifico en construcción, tiendas, cajeros automáticos, teléfonos móviles, oficinistas fumando cigarrillos y charlando a la entrada del trabajo… Estamos todos metidos en lo mismo. El río y las vidas de la gente coinciden de lleno entre sí, forman una misma y única cosa. Certificar este hecho suele traer consigo frustración, hacer que sientas lo mismo que aquél joven griego: que no se puede. Romper esta frustración, plantar cara a esa resignación con la que parecemos estar destinados a languidecer para siempre, pasa necesariamente por encontrar la manera de enfrentar el río a la corriente, a su propia corriente. O dicho de otro modo: dividir lo que parece indivisible.

En este sentido, pasar a un segundo plano la idea de un barco-Estado todopoderoso que, sin apenas tocar el río, es capaz de enfrentarse por nosotros a las bravas aguas del capitalismo, puede sernos de gran ayuda. De hecho, quizá sea esto lo único bueno que nos ha traído la derrota griega frente a los poderes económicos: comprobar que es imposible delegar ni en el Estado ni en ningún otro sitio la salida del atolladero económico. No es el barco lo que debe ir contra la corriente, es el río mismo. Y nada ni nadie más que nosotros mismos puede cambiar su dirección. El Estado puede a veces servir de herramienta para tal fin en momentos concretos, ante circunstancias concretas, pero poco o nada podremos hacer mientras sigamos concibiendo el mundo como si no ocupásemos una posición activa en él, como si no fuera nuestra pertenencia lo que mantiene la sociedad. Tú, yo, todos nosotros somos agente, objeto y lugar donde acontece la acción, todo eso a la vez, y por mucho que el poder institucional trate de separarlo, no se puede.

Si nuestros actos cotidianos son la corriente que mueve el mundo y nosotros el río, el desafío político de nuestros días consiste en enfrentarse imperativamente a su propia corriente hasta lograr que todo se mueva en otra dirección. Y para eso necesitamos un rompiente. Armar un rompiente en este curso ordenado hacia el desastre exige inventar formas de vida y hacerlas sostenibles. Formas de vida cotidianas que insistan una y otra vez hasta que logren transitar por un circuito distinto a ése en el que ahora se encuentran atrapadas nuestras vidas. Sostenerlas el tiempo suficiente hasta que la antigua corriente deje de tener sentido y pierda su razón de ser.

El shock que supone la derrota griega de la semana pasada, y la crisis que trae consigo, puede provocar dos reacciones distintas. Por un lado, el fortalecimiento de los instrumentos de dominación: más legitimación de las políticas económicas, más desposesión ciudadana, menos posibilidad de actuación… Por otro, el hecho de ratificar los límites de la política representativa puede convertirse en un llamamiento a ir dejándola poco a poco en un segundo plano, algo de lo que nos servimos cuando la ocasión lo requiere y poco más. La primera interpretación de esta derrota reafirma la imagen de un río que nos arrastra a todos sin remedio hacia la catástrofe. La segunda nos dice que el río somos nosotros (todos afluentes de todos); la corriente, nuestros actos; el desvío, nuestra manera de vivir.

Cómo acabar con el Mal (25-28 marzo, Donostia)

Cómo acabar con el Mal otra vez

Volvemos a la carga. Aquí llega la segunda edición de Cómo acabar con el Mal, nuestro encuentro internacional de activismo creativo. ¿O es que pensabas que para acabar con el Mal bastaba con dar un solo golpe? De eso nada, monada. Para acabar con el Mal hay que ser impertinente, insistir una y otra vez. Las veces que haga falta.

Si asististe a la primera edición recordarás lo bien que lo pasamos y las cosas tan grandes que hicimos. Cosas como los Reflectantes contra el Mal o la Fiesta en Bankia, acciones consideradas hoy ya auténticos clásicos del artivismo internacional. Sin embargo, mucho ha llovido desde entonces hasta hoy: las plazas vuelven a estar sin gente, y las protestas en la calle parecen haber dado paso a una intensa carrera de fondo hacia la conquista de las instituciones. Quién sabe lo que nos deparará todo esto, lo que sí sabemos es que el cielo de nuestras vidas sigue nublado. Todavía hace muy mal tiempo por aquí.

Lejos de vivir mejor, cada vez estamos más solos, más rotos, más enfrentados los unos contra los otros. El paro y la privatización de los servicios públicos galopan desbocados y sin jinete. Los bancos y las empresas multinacionales ganan más dinero que nunca mientras los mileuristas, lejos de ser una vergüenza, se convierten en auténticos afortunados. Por si esto fuese poco, hace apenas un mes nos cayó encima la Ley Mordaza, un inventazo para poner fuera de circulación todo lo que no sea la política de los políticos.

Como ves, razones no nos faltan para abrir de nuevo nuestra caja de herramientas. Esta vez será en San Sebastian, del 24 al 28 de marzo de 2015. Cuatro días repletos de presentaciones y talleres dedicados a pensar nuevas maneras de actuar en este contexto de crisis generalizada. Vendremos acompañados de un buen número de amigos, representantes locales e internacionales del activismo creativo más destacado de los últimos años. Y no pensamos irnos de allí hasta tener un buen puñado de ideas con las que acabar con el Mal otra vez. ¿Te apuntas?

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INVITADOS:

Gan Golan (EEUU),  G.I.L.A. Grupo de Intervención de Lavapiés (Madrid), Enmedio  (Barcelona),  My Dad’s Strip Club (Inglaterra)  Andrew Boyd (EEUU) Enrique Flores (Madrid) The Laboratory of Insurrectionary Imagination (Reino Unido / Francia) Flone (Barcelona)

Empoderando al ciudadano (Matadero, Madrid)

El pasado sábado estuvimos en el Matadero de Madrid participando junto a Zemos98, Zoohaus y Basurama en “Empoderando al ciudadano”, un encuentro organizado por Pedagogías Invisibles. El objetivo del encuentro era estudiar y aprender algunas tácticas y estrategias educativas empleadas hoy por diversos colectivos implicados en la transformación social. Algo más que necesario en los tiempos que corren.

Las presentaciones iniciales estuvieron bien, conocer de primera mano cómo se lo montan algunos colectivos para llevar a cabo procesos culturales cooperativos, es algo de lo que uno siempre aprende mucho. Pero lo mejor vino con el debate de después. Escuchar en tantas voces distintas cómo la lógica de mercado se ha ido incorporando a la educación y las nefastas consecuencias de esta incorporación, fue de lo más revelador (además de triste).

Quedó claro que el descentramiento de la educación hacia los valores de competitividad y de mercado no se da con facilidad, que encuentra resistencia en todos aquellos profes y estudiantes que, como la mayoría de los que estábamos reunidos allí, entienden la educación como una finalidad emancipadora. Pero, también quedó claro que, por mucho que nos opongamos, todos terminamos al final en ese maldito callejón sin salida. ¿Cómo nos arrastra el neoliberalismo hasta allí?, esto nos preguntamos recurrentemente a lo largo de la sesión y no dimos con una única respuesta. Lo hace de muchas maneras, por ejemplo estimulando el interés personal y cercenando cualquier lazo social. Interiorizando como credo personal aquello que decía Rambo en sus películas: “Esta guerra es mía”, que no es otra cosa que una traducción libre del famoso “There is no such thing as society” (No existe tal cosa como la sociedad) de la señorita Thatcher.

En “Empoderando al ciudadano” nos repetimos varias veces los unos a los otros que no es así, que la sociedad sí que existe y que la educación juega un papel importantísimo en su construcción y mantenimiento. También nos dijimos estar dispuestos a luchar por ella y que, en este sentido, la cuestión de los valores ocupa una posición central. Ha llegado el momento de transmitir unos valores opuestos a la competencia, unos valores que nos acerquen a la cooperación, que nos despierten del sueño de la “libertad personal” y nos vuelvan a situar de pies en el suelo de lo social. Es hora de hacer de la cultura y de la política una única y misma cosa indivisible. Algo que nos ayude a vivir mejor. Ojalá las pequeñas prácticas de Enmedio sirvan de inspiración en esta heroica tarea.

#SinMordaza

10873488_380030322165641_3207981172344397555_oMiles de personas protestan en las calles de muchas ciudades españolas contra la ley orgánica de protección de la seguridad ciudadana, también conocida como ley mordaza. ¿Que por qué protesta tanta gente contra una ley? Échale un vistazo a alguno de los puntos que incluye:

  1. Tomar una foto o grabación de la policía de 600 a 30,000 € de multa.
  2. Desobediencia pacífica a la autoridad de 600 a 30,000 € de multa.
  3. Ocupar bancos como medio de protesta de 600 a 30,000 € de multa.
  4. No autorizar una protesta de 600 a 30,000 € de multa.
  5. Realizar asambleas o reuniones en espacios públicos de 100 a 600 € de multa.
  6. Impedir o detener un desalojo de 600 a 30,000 € de multa.

Eso es, lo has adivinado, todo lo que hace Enmedio es ahora ilegal. Como comprenderás, no podíamos quedarnos  con la boca cerrada, por eso organizamos esta intervención fotográfica. Bocas alegres, bocas sonrientes, bocas abiertas y llenas de gozo, bocas que ni se callan, ni les harán callar. Bocas #SinMordaza.

Leo David 10015030_380030335498973_4201549664702702898_o988834_380030368832303_7663792983745308811_n IMG_20141221_111622951 ebjedfga10818376_380030405498966_120958022534164929_o 10860919_380030325498974_2871215280392708947_o 10865728_380030338832306_3058891398658520251_o 10869759_380030408832299_4957098556063312614_o 10872914_380030398832300_6341596456955583921_o Enmedio_Babyblock

Los 4×4 de Enmedio: Activismo y humor

Cartel Activismo y humor

Activismo y humor

Técnicas de comedia aplicadas al activismo social.

El activismo social tiene un problema: es aburrido. Muchos y muchas activistas piensan que la risa no tiene cabida en esos asuntos sociales tan serios con los que tratan. Pero se equivocan. La risa, cuando está bien afinada, puede ser la herramienta idónea para enfrentar cualquier conflicto social, por dramático que este sea. Riéndonos hacemos desaparecer la tensión y sentimos alivio de inmediato, justo lo que uno necesita cuando se encuentra en una situación difícil. Por eso te ofrecemos este taller, porque estamos convencidos de que conocer en profundidad algunos recursos cómicos te ayudará a trasformar cualquier acto de protesta en un acto realmente liberador. Y porque queremos pasar un rato divertido contigo, ¡qué carajo!

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Impartido por: Leónidas Martín, miembro de Enmedio.

  • Fechas: Sábado 19 y domingo 20 de julio
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  • Horarios: Sábado de 10 a 14h y de 16 a 20. Domingo de 10.30 a 14h.
  • Inscripciones: Rellena este formulario
  • Fecha límite de inscripción: Miércoles 16 de julio.
    Al día siguiente se informará a los preinscritos de si han sido seleccionados.
    Es imprescindible poder asistir a las dos sesiones.
  • Plazas limitadas.

Talleres 4×4 de Enmedio: Storytelling digital y video activista

Taller Stoytelling digital y video activistaPor cuestiones logísticas el taller  “Storytelling Digital y Video Activista” que iba a realizarse este 21 y 22 de junio se aplaza al fin de semana del 5 y 6 de julio. Aún quedan las últimas plazas libres, puedes ver más información para la inscripción gratuita.

En los últimos años, internet se ha convertido en uno de los principales medios de difusión de contenidos audiovisuales. Cada minuto más de cien horas de video se suben a Youtube. Millones de películas se ven y son compartidas a través de las redes sociales. La democratización y abaratamiento de las herramientas de producción y distribución ha permitido la aparición y multiplicación de nuevos relatos y nuevos sujetos enunciantes ajenos a los discursos dominantes. La difusión de imágenes y vídeos a través de la red está jugando un papel central en las últimas revueltas sociales.

Pero, ¿qué hace que algunos vídeos funcionen mejor que otros? ¿Qué recursos narrativos son los más adecuados para dar a conocer nuestros relatos? ¿Qué podemos hacer para lograr que nuestros vídeos tengan mayor impacto? A partir del visionado, análisis y discusión de diversos ejemplos, así como de alguna aplicación práctica, aprenderemos diferentes herramientas técnicas y narrativas que nos ayudarán a resolver algunas de estas cuestiones.

Este taller está orientado a gente que realiza o está interesada en realizar vídeos y contenidos audiovisuales para la transformación social (recomendable disponer de unos conocimientos técnicos mínimos).

Fechas: Sábado 5 y domingo 6 de julio
.
Horarios: Sábado de 10 a 14h y de 16 a 20. Domingo de 10.30 a 14h.
Inscripciones: rellenando este formulario.
Fecha límite de inscripción: Domingo 29 de junio. Al día siguiente se informará a los preinscritos de si han sido seleccionados para el taller. Es imprescindible poder asistir a las dos sesiones.
Plazas limitadas.
Impartido por Núria Campabadal. Montadora y realizadora freelance. Graduada por la ESCAC en guión audiovisual, posteriormente se ha especializado en montaje, especialmente en el campo del documental y reportaje. Como realizadora ha creado documentales, reportajes, videoclips, programas de televisión y cápsulas para internet. Ha participado también en numerosas experiencias de vídeo colectivo y activista. Website de Nuria Campabadal.

Los talleres 4×4 de Enmedio: Storytelling digital y video activista

flyerCampaEn los últimos años, internet se ha convertido en uno de los principales medios de difusión de contenidos audiovisuales. Cada minuto más de cien horas de video se suben a Youtube. Millones de películas se ven y son compartidas a través de las redes sociales. La democratización y abaratamiento de las herramientas de producción y distribución ha permitido la aparición y multiplicación de nuevos relatos y nuevos sujetos enunciantes ajenos a los discursos dominantes. La difusión de imágenes y vídeos a través de la red está jugando un papel central en las últimas revueltas sociales.

Pero, ¿qué hace que algunos vídeos funcionen mejor que otros? ¿Qué recursos narrativos son los más adecuados para dar a conocer nuestros relatos? ¿Qué podemos hacer para lograr que nuestros vídeos tengan mayor impacto? A partir del visionado, análisis y discusión de diversos ejemplos, así como de alguna aplicación práctica, aprenderemos diferentes herramientas técnicas y narrativas que nos ayudarán a resolver algunas de estas cuestiones.

Este taller está orientado a gente que realiza o está interesada en realizar vídeos y contenidos audiovisuales para la transformación social (recomendable disponer de unos conocimientos técnicos mínimos)

Fechas: Sábado 30 de noviembre y domingo 1 de diciembre.
Horarios: Sábado de 10 a 14h y de 16 a 20. Domingo de 10 a 14h.
Inscripciones: rellenando este formulario. Fecha límite de inscripción: Domingo 24 de noviembre. Al día siguiente se informará a los preinscritos de si han sido seleccionados para el taller.Es imprescindible poder asistir a las dos sesiones.
Plazas limitadas.
Impartido por:
  Núria Campabadal (miembro de Enmedio). Montadora y realizadora freelance. Graduada por la ESCAC en guión audiovisual, posteriormente se ha especializado en montaje, especialmente en el campo del documental y reportaje. Como realizadora ha creado documentales, reportajes, videoclips, programas de televisión y cápsulas para internet. Ha participado también en numerosas experiencias de vídeo colectivo y activista. http://nuriacampabadal.net/

 

Los talleres 4×4 de Enmedio: Activismo y Ficción

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Plazas agotadas.
(Informaremos de nuevas ediciones pronto)

La ficción y el activismo social tienen mucho en común. Una novela, una película o un videojuego transforman la realidad interviniendo en las creencias y en los valores humanos. Una manifestación o una campaña política también. Para hacerlo, ambas emplean todo lo que tienen a su alcance: el cuerpo, la imagen, la palabra.
En este taller analizaremos algunos recursos y procedimientos empleados en la producción de ficciones (voces narrativas, técnicas de guión y actuación, storytelling, tipos de conflicto, construcción de personajes…), y estudiaremos su posible aplicación en el activismo social.

El taller lo imparte Leónidas Martín (miembro de Enmedio) y es totalmente gratuito. Eso sí, las plazas son limitadas, ¡corre!