activismo

Bellas Vallas (o cómo subvertir con nuestros cuerpos el diseño urbano de las ciudades-marca)

Nueva edición del taller ‘Bellas Vallas (o cómo subvertir con nuestros cuerpos el diseño urbano de las ciudades-marca)’. En esta ocasión, se trata de una edición internacional, la mayoría de los asistentes proceden de otros países, por lo que el taller se imparte en inglés. Esta condición internacional –y el impuesto revolucionario que aplicamos sobre ella– nos permite ofrecer el taller gratis a todos los locales que desean apuntarse.

DÍA 1

Para extraer el capital espacial de las ciudades-marca lo primero que se necesita es delimitar el espacio. El funcionamiento de esta delimitación del espacio es precisamente lo que nos hemos propuesto hackear en este taller. Decimos “hackear” porque es la lógica del hacker la que intentamos aplicar aquí, esa que se pregunta qué puedo hacerle hacer a esta cosa. Y de momento nos va bastante bien. Ya en la primera sesión empiezan a salir modos de intervención de lo más sugestivos. Seguimos.

*Gracias a Guillermo Enforma de DeB vaN deE por su valiosa aportación en esta sesión.

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DÍAS 2 y 3

Segunda y espléndida sesión del taller. Si ayer nos dedicamos a entender qué es eso de las bellas vallas en general, cómo funcionan, cómo restringen nuestra movilidad en el espacio urbano, cómo ayudan a crear eso que llamamos ciudades-marca; hoy, lo que hemos hecho es estudiar con detenimiento aquellas que tenemos más cerca, las que ocupan las calles de Barcelona.

Son muchísimas: refinados pinchos que evitan que alguien se tumbe allí donde no debe; pequeños setos y arbustos que, colocados estratégicamente, obstaculizan el acceso a cualquier área restringida; formas geométricas hechas de materiales nobles y situadas en las esquinas para eludir cualquier acomodo no deseado; rejas de forja elaboradas con gran maestría; superficies de cemento inclinadas; bancos, sillas y asientos separados a conciencia –a mala conciencia–… La lista es infinita.

De nuestro estudio, un par de conclusiones podemos destacar. La primera, que la violencia inscrita en la materialidad de todos y cada uno de estos dispositivos pasa desapercibida para la gran mayoría de personas. Eso se debe a lo que en este taller llamamos el factor estético o, dicho de otro modo, la belleza inscrita en estos elementos urbanos que hace que baje su apariencia represiva mientras aumenta la efectividad de sus propósitos. La segunda, que estas bellas vallas no se contentan con delimitar el espacio de la ciudad. Lo que persiguen más bien es transformarlo en un medio por el que llevar a cabo todo tipo de operaciones de captura y exclusión. En este sentido, su propósito final no es más que el de renovar el gesto inmemorial de la imposición de una soberanía sobre un territorio determinado. La soberanía en este caso es la del capitalismo, y el territorio ocupado, nuestras vidas.

Vistas así, las bellas vallas no difieren mucho de esas otras que vemos elevarse alrededor de los inmigrantes y refugiados allí donde quiera que vayan. Es por esto por lo que nos hemos puesto como objetivo para la tercera sesión del taller enlazar, como sea, la hostilidad y amenaza con que se prohibe hoy la libre circulación de las personas en las fronteras de los Estados-nación con esta otra que sufrimos a diario el interior de las ciudades-marca. Dar con un gesto, una imagen, algo que pueda vincular unas vallas con las otras.

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DÍA 4
Final del taller. Acción en la calle.

Las bellas vallas o, dicho de otro modo, los diseños urbanos destinados a controlar la movilidad de las personas en las ciudades, no entran en oposición con esas otras vallas llenas de pinchos y cuchillas que se alzan hoy por toda Europa. Lo que hay aquí es más bien la creación de un continuo que va de la muralla más maciza a la delimitación más etérea. Sus diferencias son de grado y no de naturaleza. En algunas zonas del mundo el capitalismo necesita checkpoints, muros de vigilancia y vallas electrificadas; en otras, sin embargo, requiere de todo lo contrario: síntesis estéticas que restrinjan nuestros movimientos sin que a penas nos demos cuenta de ello. Estetización de las limitaciones del espacio. Bellas vallas.

En la última sesión del taller nos propusimos encontrar un elemento visual que sirviese para mostrar esta relación. Así es como dimos con la manta térmica, esa manta que usan los refugiados cuando ya no tienen donde refugiarse. Pensamos que sus reflejos dorados y plateados nos ayudarían a hacer visible estos dispositivos casi invisibles, y a denunciar sus efectivos modos de controlar la movilidad. Como muchos de los asistentes al taller procedían de entornos relacionados con el teatro y la danza, la intervención cobró una gran apariencia escénica. Podría decirse que lo que hicimos al final fue una especie de coreografía que, a modo de exorcismo, revela la funcionalidad represiva de estos diseños urbanos y enfrenta la lógica perversa oculta bajo sus frías formas.

Dos cosas importantes hemos aprendido en este taller. La primera es que el poder se basa hoy principalmente en controlar los flujos de las personas (dónde y cómo podemos o no circular); la segunda, que la virtualización del cercado, su delimitación estilizada y casi imperceptible, sirve de gran ayuda a la hora de imponer dicho poder. Esta colección de fotografías que aquí os presento no son más que una pequeña muestra de su perniciosa operatividad, así como un humilde intento por hackearla.

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*Fotografías tomadas por Candela Sol (¡eres un sol!)
*Gracias al Equip Antic Teatre Barcelona por acogernos con tanta amabilidad y a la Accademia dell’Arte por su colaboración.

 

 

#Cologne4every1 (Otra intervención contra el racismo en Alemania)

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Desde los sucesos de Nochevieja, Colonia es una ciudad distinta. Del Refugees Welcome a los sprays de defensa agotados en todas las tiendas de la región. La noche más oscura comienza a desplegar su manto sobre Alemania. El lobo fascista, agazapado durante décadas bajo la colcha neoliberal, asoma de nuevo las orejas. “¡Fuera extranjeros!, ¡Cerremos las fronteras!”, sus primeros aullidos asustan a cualquiera.

Llegamos invitados por el departamento de Intermedia de la Universidad de Colonia. Un amplio grupo de estudiantes nos espera en el aula llenos de curiosidad, son jóvenes y no parecen muy interesados en la política. No importa, al fin y al cabo la política poco puede hacer frente a los problemas sociales a los que hoy nos enfrentamos. Más que política lo que hoy necesitamos es estilo, actitud, y eso es algo que a estos chicos no les falta. Estilo para cortocircuitar el inconsciente colectivo que nos hace odiar al otro, y actitud para desactivar la maldita red neuronal que no nos permite vivir juntos. Hacer algo así será siempre más parecido al trabajo de un artista que al de un politólogo.

Por mucho hartazgo que dicen sentir respecto a los acontecimientos de la pasada nochevieja –y el zafio tratamiento de los medios de comunicación–, todos los asistentes a nuestro taller parecen compartir un mismo sentimiento: que el miedo no se apodere de nosotras. Tenemos que demostrar que Colonia es una ciudad de acogida, dicen, y no una que reacciona con violencia porque tiene miedo. Las palabras más repetidas a lo largo del día son “bienvenida”, “respeto” y “tolerancia”. De ellas y de la marca que dejan en nuestras cabezas cuando se pronuncian es de donde sacamos la idea para la intervención que realizamos en la plaza de la catedral (la misma plaza donde sucedieron las agresiones de nochevieja).

Podría decirse que lo que hicimos fue una imagen de bienvenida colectiva. Una postal humana llena de respeto y tolerancia. Una colección de estampas que buscan acallar el aullido del lobo y el sentido común que lo hace fuerte. De producción sencilla y capaz de adaptarse a muchas situaciones distintas, nuestro dispositivo fotográfico logró ocupar el espacio mediático y las redes sociales con un mensaje claro y muy distinto al de estos días atrás. En vez de “Fuera inmigrantes”, una sonrisa amable; en vez odio y terror, un saludo fraterno desde Colonia, una ciudad de y para todos. #Cologne4every1

Más imágenes de la intervención

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El río contra la corriente (Una reflexión sobre la derrota de Grecia)

Por Leónidas Martín

corriente2Soy absoluto. Eso le dijo el capitalismo a Grecia una semana después de que el 61% de los griegos votase en contra de sus medidas de austeridad. Y acto seguido sacó un sucio papel del cajón, lo extendió sobre la mesa y con una sonrisa que dejaba entrever sus dientes de acero le presentó al Gobierno griego unas nuevas medidas mucho peores que las que acababan de rechazar en las urnas. Más recortes, más privatización, una subida mayor de impuestos y, como primicia mundial, la prohibición de convocar ningún otro referéndum más sin su consentimiento. “Eso os pasa por votar”, dijo el capitalismo sin perder la sonrisa, “y, ahora: venga, a firmar, que no tengo todo el día”. Y el Gobierno griego firmó, ya te digo si firmó.

En los últimos años, una imagen se ha instalado con arraigo en la imaginación de miles de personas a lo largo y ancho del sur de Europa. Es la imagen de un barco navegando a contracorriente las revueltas aguas del capitalismo. El barco es el Estado y sus tripulantes la ciudadanía al completo capitaneada por los nuevos partidos, los partidos de la gente. Con esta imagen en la cabeza, la nueva política consiste en tomar el barco, pegar un brusco giro de timón y comenzar a remontar el río en la dirección adecuada, enfrentándose a ese maldito torrente desbocado que nos arrastra a todos hacia una catástrofe más que segura.

La imagen me gusta, es evocadora y tiene fuerza, pero la realidad capitalista tiene más fuerza aún. De hecho, ver a Tsipras firmar la propuesta de la Troika fue como pasar un paño húmedo por el encerado donde estaba impresa esta imagen: el barco desapareció en lo más profundo del río. Un joven griego lo expresó así ante las cámaras de televisión internacionales: “Lo hemos intentado todo pero es imposible, no se puede ir contracorriente”. Escuchar a ese chico diciendo aquello de la manera tan desesperada con que lo dijo, me hizo pensar que tenía razón. Es verdad, no se puede ir contracorriente. Al menos, no como se muestra en esta imagen.

Sin embargo, si apartamos el barco del centro de la imagen, si deja de aparecer como protagonista del cuadro, la cosa cambia. Entonces, lo que nos queda es el río, un río de gente, y su corriente, porque río y corriente no pueden separarse. Un río sin corriente no es más que agua estancada, charco; una corriente sin río no es nada, no existe. La existencia de uno depende de la del otro y al revés. Si señalo esta obviedad es porque creo que en ella reside algo que quizá pueda ayudarnos a la hora de encarar el desafío político al que nos enfrentamos hoy. ¿O es que acaso no es esta fusión, esta interdependencia, la misma que se da entre nosotros y el capitalismo?

Los principios del capitalismo son pocos y muy sencillos: competencia económica, crecimiento de los beneficios y acumulación de valor. A simple vista podría parecernos fácil, pues, deshacernos de ellos, sustituirlos por otros. Sin embargo, no es así. Y no lo es por una sencilla razón: cuatro décadas de neoliberalismo desbocado hicieron que integrásemos estos valores de tal modo que terminamos haciéndolos nuestros; una parte tan inseparable de nosotros que, a día de hoy, son ellos el auténtico motor de nuestras vidas. Cuanto más se mueven, más nos movemos nosotros, y cuanto más nos movemos nosotros, más y más se adentran ellos en nuestro interior. Así es como estos valores se hacen fuertes, desde dentro, como la corriente hace fuerte al río.

Por eso el capitalismo no mentía cuando el otro día le dijo a Grecia aquello de que era absoluto. Efectivamente lo es, y para comprobarlo no tienes más que abrir la ventana y escuchar con atención los sonidos que entran en tu habitación: coches, radios, un edifico en construcción, tiendas, cajeros automáticos, teléfonos móviles, oficinistas fumando cigarrillos y charlando a la entrada del trabajo… Estamos todos metidos en lo mismo. El río y las vidas de la gente coinciden de lleno entre sí, forman una misma y única cosa. Certificar este hecho suele traer consigo frustración, hacer que sientas lo mismo que aquél joven griego: que no se puede. Romper esta frustración, plantar cara a esa resignación con la que parecemos estar destinados a languidecer para siempre, pasa necesariamente por encontrar la manera de enfrentar el río a la corriente, a su propia corriente. O dicho de otro modo: dividir lo que parece indivisible.

En este sentido, pasar a un segundo plano la idea de un barco-Estado todopoderoso que, sin apenas tocar el río, es capaz de enfrentarse por nosotros a las bravas aguas del capitalismo, puede sernos de gran ayuda. De hecho, quizá sea esto lo único bueno que nos ha traído la derrota griega frente a los poderes económicos: comprobar que es imposible delegar ni en el Estado ni en ningún otro sitio la salida del atolladero económico. No es el barco lo que debe ir contra la corriente, es el río mismo. Y nada ni nadie más que nosotros mismos puede cambiar su dirección. El Estado puede a veces servir de herramienta para tal fin en momentos concretos, ante circunstancias concretas, pero poco o nada podremos hacer mientras sigamos concibiendo el mundo como si no ocupásemos una posición activa en él, como si no fuera nuestra pertenencia lo que mantiene la sociedad. Tú, yo, todos nosotros somos agente, objeto y lugar donde acontece la acción, todo eso a la vez, y por mucho que el poder institucional trate de separarlo, no se puede.

Si nuestros actos cotidianos son la corriente que mueve el mundo y nosotros el río, el desafío político de nuestros días consiste en enfrentarse imperativamente a su propia corriente hasta lograr que todo se mueva en otra dirección. Y para eso necesitamos un rompiente. Armar un rompiente en este curso ordenado hacia el desastre exige inventar formas de vida y hacerlas sostenibles. Formas de vida cotidianas que insistan una y otra vez hasta que logren transitar por un circuito distinto a ése en el que ahora se encuentran atrapadas nuestras vidas. Sostenerlas el tiempo suficiente hasta que la antigua corriente deje de tener sentido y pierda su razón de ser.

El shock que supone la derrota griega de la semana pasada, y la crisis que trae consigo, puede provocar dos reacciones distintas. Por un lado, el fortalecimiento de los instrumentos de dominación: más legitimación de las políticas económicas, más desposesión ciudadana, menos posibilidad de actuación… Por otro, el hecho de ratificar los límites de la política representativa puede convertirse en un llamamiento a ir dejándola poco a poco en un segundo plano, algo de lo que nos servimos cuando la ocasión lo requiere y poco más. La primera interpretación de esta derrota reafirma la imagen de un río que nos arrastra a todos sin remedio hacia la catástrofe. La segunda nos dice que el río somos nosotros (todos afluentes de todos); la corriente, nuestros actos; el desvío, nuestra manera de vivir.

Cómo acabar con el Mal (25-28 marzo, Donostia)

Cómo acabar con el Mal otra vez

Volvemos a la carga. Aquí llega la segunda edición de Cómo acabar con el Mal, nuestro encuentro internacional de activismo creativo. ¿O es que pensabas que para acabar con el Mal bastaba con dar un solo golpe? De eso nada, monada. Para acabar con el Mal hay que ser impertinente, insistir una y otra vez. Las veces que haga falta.

Si asististe a la primera edición recordarás lo bien que lo pasamos y las cosas tan grandes que hicimos. Cosas como los Reflectantes contra el Mal o la Fiesta en Bankia, acciones consideradas hoy ya auténticos clásicos del artivismo internacional. Sin embargo, mucho ha llovido desde entonces hasta hoy: las plazas vuelven a estar sin gente, y las protestas en la calle parecen haber dado paso a una intensa carrera de fondo hacia la conquista de las instituciones. Quién sabe lo que nos deparará todo esto, lo que sí sabemos es que el cielo de nuestras vidas sigue nublado. Todavía hace muy mal tiempo por aquí.

Lejos de vivir mejor, cada vez estamos más solos, más rotos, más enfrentados los unos contra los otros. El paro y la privatización de los servicios públicos galopan desbocados y sin jinete. Los bancos y las empresas multinacionales ganan más dinero que nunca mientras los mileuristas, lejos de ser una vergüenza, se convierten en auténticos afortunados. Por si esto fuese poco, hace apenas un mes nos cayó encima la Ley Mordaza, un inventazo para poner fuera de circulación todo lo que no sea la política de los políticos.

Como ves, razones no nos faltan para abrir de nuevo nuestra caja de herramientas. Esta vez será en San Sebastian, del 24 al 28 de marzo de 2015. Cuatro días repletos de presentaciones y talleres dedicados a pensar nuevas maneras de actuar en este contexto de crisis generalizada. Vendremos acompañados de un buen número de amigos, representantes locales e internacionales del activismo creativo más destacado de los últimos años. Y no pensamos irnos de allí hasta tener un buen puñado de ideas con las que acabar con el Mal otra vez. ¿Te apuntas?

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INVITADOS:

Gan Golan (EEUU),  G.I.L.A. Grupo de Intervención de Lavapiés (Madrid), Enmedio  (Barcelona),  My Dad’s Strip Club (Inglaterra)  Andrew Boyd (EEUU) Enrique Flores (Madrid) The Laboratory of Insurrectionary Imagination (Reino Unido / Francia) Flone (Barcelona)

Empoderando al ciudadano (Matadero, Madrid)

El pasado sábado estuvimos en el Matadero de Madrid participando junto a Zemos98, Zoohaus y Basurama en “Empoderando al ciudadano”, un encuentro organizado por Pedagogías Invisibles. El objetivo del encuentro era estudiar y aprender algunas tácticas y estrategias educativas empleadas hoy por diversos colectivos implicados en la transformación social. Algo más que necesario en los tiempos que corren.

Las presentaciones iniciales estuvieron bien, conocer de primera mano cómo se lo montan algunos colectivos para llevar a cabo procesos culturales cooperativos, es algo de lo que uno siempre aprende mucho. Pero lo mejor vino con el debate de después. Escuchar en tantas voces distintas cómo la lógica de mercado se ha ido incorporando a la educación y las nefastas consecuencias de esta incorporación, fue de lo más revelador (además de triste).

Quedó claro que el descentramiento de la educación hacia los valores de competitividad y de mercado no se da con facilidad, que encuentra resistencia en todos aquellos profes y estudiantes que, como la mayoría de los que estábamos reunidos allí, entienden la educación como una finalidad emancipadora. Pero, también quedó claro que, por mucho que nos opongamos, todos terminamos al final en ese maldito callejón sin salida. ¿Cómo nos arrastra el neoliberalismo hasta allí?, esto nos preguntamos recurrentemente a lo largo de la sesión y no dimos con una única respuesta. Lo hace de muchas maneras, por ejemplo estimulando el interés personal y cercenando cualquier lazo social. Interiorizando como credo personal aquello que decía Rambo en sus películas: “Esta guerra es mía”, que no es otra cosa que una traducción libre del famoso “There is no such thing as society” (No existe tal cosa como la sociedad) de la señorita Thatcher.

En “Empoderando al ciudadano” nos repetimos varias veces los unos a los otros que no es así, que la sociedad sí que existe y que la educación juega un papel importantísimo en su construcción y mantenimiento. También nos dijimos estar dispuestos a luchar por ella y que, en este sentido, la cuestión de los valores ocupa una posición central. Ha llegado el momento de transmitir unos valores opuestos a la competencia, unos valores que nos acerquen a la cooperación, que nos despierten del sueño de la “libertad personal” y nos vuelvan a situar de pies en el suelo de lo social. Es hora de hacer de la cultura y de la política una única y misma cosa indivisible. Algo que nos ayude a vivir mejor. Ojalá las pequeñas prácticas de Enmedio sirvan de inspiración en esta heroica tarea.

#SinMordaza

10873488_380030322165641_3207981172344397555_oMiles de personas protestan en las calles de muchas ciudades españolas contra la ley orgánica de protección de la seguridad ciudadana, también conocida como ley mordaza. ¿Que por qué protesta tanta gente contra una ley? Échale un vistazo a alguno de los puntos que incluye:

  1. Tomar una foto o grabación de la policía de 600 a 30,000 € de multa.
  2. Desobediencia pacífica a la autoridad de 600 a 30,000 € de multa.
  3. Ocupar bancos como medio de protesta de 600 a 30,000 € de multa.
  4. No autorizar una protesta de 600 a 30,000 € de multa.
  5. Realizar asambleas o reuniones en espacios públicos de 100 a 600 € de multa.
  6. Impedir o detener un desalojo de 600 a 30,000 € de multa.

Eso es, lo has adivinado, todo lo que hace Enmedio es ahora ilegal. Como comprenderás, no podíamos quedarnos  con la boca cerrada, por eso organizamos esta intervención fotográfica. Bocas alegres, bocas sonrientes, bocas abiertas y llenas de gozo, bocas que ni se callan, ni les harán callar. Bocas #SinMordaza.

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Los 4×4 de Enmedio: Activismo y humor

Cartel Activismo y humor

Activismo y humor

Técnicas de comedia aplicadas al activismo social.

El activismo social tiene un problema: es aburrido. Muchos y muchas activistas piensan que la risa no tiene cabida en esos asuntos sociales tan serios con los que tratan. Pero se equivocan. La risa, cuando está bien afinada, puede ser la herramienta idónea para enfrentar cualquier conflicto social, por dramático que este sea. Riéndonos hacemos desaparecer la tensión y sentimos alivio de inmediato, justo lo que uno necesita cuando se encuentra en una situación difícil. Por eso te ofrecemos este taller, porque estamos convencidos de que conocer en profundidad algunos recursos cómicos te ayudará a trasformar cualquier acto de protesta en un acto realmente liberador. Y porque queremos pasar un rato divertido contigo, ¡qué carajo!

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Impartido por: Leónidas Martín, miembro de Enmedio.

  • Fechas: Sábado 19 y domingo 20 de julio
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  • Horarios: Sábado de 10 a 14h y de 16 a 20. Domingo de 10.30 a 14h.
  • Inscripciones: Rellena este formulario
  • Fecha límite de inscripción: Miércoles 16 de julio.
    Al día siguiente se informará a los preinscritos de si han sido seleccionados.
    Es imprescindible poder asistir a las dos sesiones.
  • Plazas limitadas.

Talleres 4×4 de Enmedio: Storytelling digital y video activista

Taller Stoytelling digital y video activistaPor cuestiones logísticas el taller  “Storytelling Digital y Video Activista” que iba a realizarse este 21 y 22 de junio se aplaza al fin de semana del 5 y 6 de julio. Aún quedan las últimas plazas libres, puedes ver más información para la inscripción gratuita.

En los últimos años, internet se ha convertido en uno de los principales medios de difusión de contenidos audiovisuales. Cada minuto más de cien horas de video se suben a Youtube. Millones de películas se ven y son compartidas a través de las redes sociales. La democratización y abaratamiento de las herramientas de producción y distribución ha permitido la aparición y multiplicación de nuevos relatos y nuevos sujetos enunciantes ajenos a los discursos dominantes. La difusión de imágenes y vídeos a través de la red está jugando un papel central en las últimas revueltas sociales.

Pero, ¿qué hace que algunos vídeos funcionen mejor que otros? ¿Qué recursos narrativos son los más adecuados para dar a conocer nuestros relatos? ¿Qué podemos hacer para lograr que nuestros vídeos tengan mayor impacto? A partir del visionado, análisis y discusión de diversos ejemplos, así como de alguna aplicación práctica, aprenderemos diferentes herramientas técnicas y narrativas que nos ayudarán a resolver algunas de estas cuestiones.

Este taller está orientado a gente que realiza o está interesada en realizar vídeos y contenidos audiovisuales para la transformación social (recomendable disponer de unos conocimientos técnicos mínimos).

Fechas: Sábado 5 y domingo 6 de julio
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Horarios: Sábado de 10 a 14h y de 16 a 20. Domingo de 10.30 a 14h.
Inscripciones: rellenando este formulario.
Fecha límite de inscripción: Domingo 29 de junio. Al día siguiente se informará a los preinscritos de si han sido seleccionados para el taller. Es imprescindible poder asistir a las dos sesiones.
Plazas limitadas.
Impartido por Núria Campabadal. Montadora y realizadora freelance. Graduada por la ESCAC en guión audiovisual, posteriormente se ha especializado en montaje, especialmente en el campo del documental y reportaje. Como realizadora ha creado documentales, reportajes, videoclips, programas de televisión y cápsulas para internet. Ha participado también en numerosas experiencias de vídeo colectivo y activista. Website de Nuria Campabadal.

Activismo y Ficción (Metrópolis, TVE 2)

 

Realizado por Leónidas Martín y Núria Campabadal.
Música: Filastine
Grafismo: David Morgado
Material de archivo:
Deep Dish TV, Bob Jaroc y Andy Ward, Scott Robinson, Rob Vanalkemade, Glenn Gabel, Núria Vila, Friends of Freedom and Justice BILIN.
Agradecimientos:
Enmedio; Not an Alternative! Jason Jones; Anja Steidinger; Oriana Eliçabe; Vanesa Varela; David Proto; Scott Robinson; Mark Read; Albert Clemente; Democracy Now; Arkham Comics.

El asunto primordial de la ficción ha sido, es y será siempre la emoción, las creencias y los valores de los seres humanos. Los proyectos incluidos en este programa cumplen a raja tabla esta condición. Pero lo hacen a su manera. Si los realistas franceses del siglo XIX proponían pintar lo que se veía, estas experiencias a caballo entre la ficción y el activismo social proponen hacer lo que se ve. Es como si dijesen: estamos cansados de mirar, ahora queremos vivir la imagen.
Superbarrio, por ejemplo, no es más que eso, un hombre cualquiera que tras perder su trabajo y su casa en la ciudad de México, decide convertirse en su propio personaje: un luchador enmascarado capaz de enfrentarse a los responsables políticos de la especulación urbanística. Lo mismo sucede con Unemployed Man, un guión de cómic escrito por un par de chicos que, cansados de sufrir la crisis económica, deciden convertirla en una historieta repleta de superheroes sociales. Personajes ficticios que rápidamente abandonan las páginas del cómic para aparecer en las manifestaciones y campamentos contra la crisis capitalista a lo largo y ancho de los Estados Unidos.
Las experiencias artísticas contenidas en este Activismo y Ficción, más que intentar convencer al espectador para que acepte lo que muestran, lo que hacen es encantarlo, hipnotizarlo incluso, para que suspenda la incredulidad y pase a involucrarse en el conflicto social narrado por ellas. Este es el caso de los Palestina Avatar, ese grupo de jóvenes palestinos que conmocionaron a medio mundo apareciendo en una colonia de Gaza manifestándose contra la ocupación del ejercito israelí disfrazados de Na´vi, los personajes buenos de la película Avatar. Esos chicos se convierten en ficción para ocupar nuestras pantallas y despertar en nosotros el deseo de cambiar este mundo. Lo mismo hace el Reverendo Billy y su Iglesia contra el consumo, que tras apropiarse de la figura de esos reverendos lunáticos que ocupan una gran parte del horario televisivo americano, logran convertir muchos de los relatos y mitologías cristianas en verdaderas flechas contra la sociedad del consumo.
Si las ficciones son proyecciones delirantes nacidas en el espacio que queda entre el autor y el que las recibe, los proyectos incluidos en este programa se centran claramente en el que las recibe: el espectador. Esta figura está entendida aquí de manera mucho más libre de lo que suelen pensar algunas corrientes críticas, para los autores de estos proyectos una imagen nunca podrá representarlo todo, por eso Anonymous realiza esta especie de ejercicio de posesión y se adueña de un rostro y un cuerpo que no le pertenecen, para operar bajo su apariencia y añadir así aquello que siempre le faltará a la imagen: la acción.

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Los talleres 4×4 de Enmedio: Storytelling digital y video activista

flyerCampaEn los últimos años, internet se ha convertido en uno de los principales medios de difusión de contenidos audiovisuales. Cada minuto más de cien horas de video se suben a Youtube. Millones de películas se ven y son compartidas a través de las redes sociales. La democratización y abaratamiento de las herramientas de producción y distribución ha permitido la aparición y multiplicación de nuevos relatos y nuevos sujetos enunciantes ajenos a los discursos dominantes. La difusión de imágenes y vídeos a través de la red está jugando un papel central en las últimas revueltas sociales.

Pero, ¿qué hace que algunos vídeos funcionen mejor que otros? ¿Qué recursos narrativos son los más adecuados para dar a conocer nuestros relatos? ¿Qué podemos hacer para lograr que nuestros vídeos tengan mayor impacto? A partir del visionado, análisis y discusión de diversos ejemplos, así como de alguna aplicación práctica, aprenderemos diferentes herramientas técnicas y narrativas que nos ayudarán a resolver algunas de estas cuestiones.

Este taller está orientado a gente que realiza o está interesada en realizar vídeos y contenidos audiovisuales para la transformación social (recomendable disponer de unos conocimientos técnicos mínimos)

Fechas: Sábado 30 de noviembre y domingo 1 de diciembre.
Horarios: Sábado de 10 a 14h y de 16 a 20. Domingo de 10 a 14h.
Inscripciones: rellenando este formulario. Fecha límite de inscripción: Domingo 24 de noviembre. Al día siguiente se informará a los preinscritos de si han sido seleccionados para el taller.Es imprescindible poder asistir a las dos sesiones.
Plazas limitadas.
Impartido por:
  Núria Campabadal (miembro de Enmedio). Montadora y realizadora freelance. Graduada por la ESCAC en guión audiovisual, posteriormente se ha especializado en montaje, especialmente en el campo del documental y reportaje. Como realizadora ha creado documentales, reportajes, videoclips, programas de televisión y cápsulas para internet. Ha participado también en numerosas experiencias de vídeo colectivo y activista. http://nuriacampabadal.net/