Blog

#spanishrevolution. El retorno de La fuerza sin nombre.

#spanishrevolution. El retorno de La fuerza sin nombre.
Leónidas Martín

«Para evitar que ganen los que me dan miedo, llevo toda la vida votando a partidos que me dan asco. Esta vez no lo pienso hacer». No lo digo yo, lo dijo el otro día alguien por Twitter. Un chico que nunca conoceré. Alguien poseído por La fuerza sin nombre.

Hace siete años, el 13 de marzo de 2004, acudí a la sede del PP para manifestarme contra la guerra de Irak y sus consecuencias, el atentado de Madrid entre otras. Nadie había organizado aquella manifestación, recibí el llamamiento por sms y por correo electrónico, y tampoco conoceré nunca a quienes me lo enviaron.
Aquella fue la primera ocasión en la que sentí el poder de La fuerza sin nombre. Nunca antes había sido convocado por algo así. Hasta entonces, si acudía a un evento cualquiera, una manifestación, un concierto, una fiesta, era porque alguien se había tomado la molestia de prepararlo, y después me lo ofrecía. Nada que ver con lo que pasó el 13-M. Aquél día, nadie preparó nada. Las miles de personas que salimos a la calle, lo hicimos sin saber a dónde íbamos. Respondimos a un llamamiento que surgía de la nada o, mejor dicho, que surgía del descontento general, que es parecido a la nada, pero no es lo mismo. El 13-M nació sin nombre ni apellido; sin marca, ni signos distintivos; sin organización. Para mi, todo lo que rodeó a aquel acontecimiento, significó una gran novedad, como cuando pruebas una droga desconocida. Es cierto que lo había pensado alguna vez, que las nuevas tecnologías estaban produciendo otra comunicación, y que pronto surgirían comportamientos sociales inesperados. Pero no fue hasta ese día cuando lo experimenté por vez primera.

Nadie sabía qué nombre ponerle a eso: ¿Multitud inteligente?, ¿Anonimato conectado? Lo que sabíamos es que habíamos sido testigos de una fuerza desconocida; una fuerza que aparecía por sorpresa, ponía todo patas arriba y, acto seguido, desaparecía como había llegado. Una fuerza sin nombre a la que yo llamo “La fuerza sin nombre”.

Nadie se esperaba una cosa así y, mucho menos, el día de reflexión, cuando apenas faltaban unas horas para ir a votar. Si me lo llegan a decir antes, no me lo hubiese creído, ¿que miles de personas van a desobedecer la ley, y se van a manifestar contra el gobierno durante la jornada de reflexión? Mentira, eso no puede ser. Y, sin embargo, fue.
Mi primera experiencia con La Fuerza sin nombre cambió por completo mi manera de entender la política.

Pasó un tiempo hasta que la volví a sentir; fue cuando lo de Vdevivienda. De nuevo un mail desconocido saltando de buzón en buzón, a lo largo y ancho de internet. En esta ocasión el llamamiento reclamaba el fin de la especulación inmobiliaria y el derecho a una vivienda digna. De nuevo una voz anónima expresando un malestar. Otra vez La fuerza sin nombre -un poco menos desconocida ya- dispuesta a alterar nuestra vida cotidiana. La diferencia con el 13-M fue que, en esta ocasión, La fuerza sin nombre no desapareció tan rápido, y se instaló en nuestras vidas una temporada. Por lo demás, todo igual: nadie ni nada la podía representar, nada salvo aquella frase que, rápidamente, se convirtió en su grito de guerra: «No vas a tener una casa en la puta vida.» Una frase que, como todo lo que se desprende de La fuerza sin nombre, rompía con el sentido común de lo que hasta entonces se entendía como política: no ofrecía ninguna esperanza («yes, we can»), ni ningún futuro («por un mañana sin pobreza») y, sin embargo, prendió en el imaginario colectivo como prende la gasolina en el fuego.
Esta segunda experiencia con La fuerza sin nombre me hizo darme cuenta de que no había vuelta atrás. De que la política, tal y como la habíamos entendido hasta entonces, se había quedado obsoleta. De que ya nada de lo de antes nos servía ahora; y de que, a partir de este momento, todas las protestas sociales iban a ser así: anónimas y sin representación.

Y, efectivamente, así ha sido.
En estos años hemos visto aparecer a La fuerza sin nombre en muchas ocasiones y en muchos sitios distintos: Egipto, Túnez, Libia… La última vez que ha asomado la cabeza, lo ha hecho de nuevo aquí, en España. Hace apenas unas horas. La hemos llamado #spanishrevolution y de un montón de maneras más, porque La fuerza sin nombre, en realidad, no tiene nombre, ni falta que le hace. En esta ocasión el llamamiento ha llegado por nuestras redes sociales, las mismas que usamos a diario para charlar con un amigo o para trabajar. Como ya viene siendo costumbre, La fuerza sin nombre ha hecho lo que le ha dado la gana: ha ocupado plazas y calles, se ha vuelto a saltar la ley. Una vez más ha sorteado las trampas de la representación política y ha vuelto a demostrar que nada ni nadie la representa. De hecho, ése ha sido su grito de guerra esta vez: «No nos representan».
Han pasado siete años desde su nacimiento y La fuerza sin nombre no hace más que crecer y crecer. Es aún muy joven, hace poco que anda y todavía le cuesta mantenerse en pie. Seguimos sin saber a dónde se dirige, ni qué será de se su vida. Nació en un mundo que no le comprende, y lo sabe. Algunos dicen que se parece a la democracia, porque a veces vota y se manifiesta. Yo, la verdad, no le encuentro parecido ni a la madre (la democracia), ni al padre (la política); de hecho, el otro día en la acampada le comentaba a un amigo que la política es a La fuerza sin nombre lo mismo que el anillo a los personajes de El Señor de los Anillos: una atracción irresistible que, cuanto más sucumbe a ella, más y más se debilita.

– ¿Crees que algún día La fuerza sin nombre logrará derretir la política en el fuego vivo de lo social, como hacen con el anillo en la película? -Preguntó mi amigo.

-¡Qué sé yo, tío! Eso sólo lo sabe La fuerza sin nombre.

Comments (11)

  1. Mayo Fuster Morell - Responder

    24 mayo, 2011 at 5:02

    Querido Leo!

    Muy interesante tu reflexión.

    La continuidad que trazas entre Vdevivienda y el 15M-Acampadas es interesante. Piénsese solo en el lenguaje: Vdevivienda: “No vas a tener casa en tu puta vida” Acampadas: “Ito, ito, ito. Botin hijo de puta”, “Estamos hasta los cojines. Estamos hasta las tetas”. Y que refleja muchas cosas.

    Concuerdo con lo que dices, pero pienso que podría tener sentido pensar el tema diferenciando entre entre identidad y organización: Identidad y organización en procesos se refuerzan una a la otra, pero no hay que confundirlas. Ambas, Vdevivienda y el 15M – Acampaños tienes muchas similitudes en su identidad, en como se presentan (también (que se refleja en ello) en el tipo de gente que aglutinan). Solo un mote (Ej: Vdevivienda), sin siglas políticas a modo tradicional. También tienen similitudes en su lógica organizativa: aglutinar/aunar a tod@s los que se identifiquen con el mote, sin retomar las formas de liderazgo tradicionales, sin definir estructuras organizativas compactas, sino muy fluidas y expansivas. Pero que no haya UNA ÚNICA ORGANIZACIÓN no significa que no haya organización, y pienso que mejor pensar en términos múltiples en lugar de singulares. Pienso que “la fuerza sin nombres” es la suma del aunamiento de fuerzas, mas que una fuerza, un aunamiento de lógicas organizativas.
    Piénsese en el 13-M en Barcelona. Desde el Infoespai (reflejo de los movimientos sociales que generan “estructuras”/herramientas que se mantienen en el tiempo) montamos en Espai Obert una asamblea el 13 -M para ver como reaccionar. A la asamblea vinieron colectivos y personas detrás de las campañas contra la guerra, y en la que decidimos convocar a una manifestación en canaletes el 14. Obviamente la convocatoria en canaletes y la manifestación que hicimos no explica ni por asumo la respuesta que hubo del conjunto de la sociedad. A la mani de canaletes, se unieron por la ciudad (sin una coordinación marcada entre ellos) otros procesos de convocatoria via sms individualmente o de colectivos que se habían movilizado contra la guerra. A medida que avanzaba la manifestación teníamos noticia de otras manifestaciones, de olas de gente que salían de debajo de las piedras, la asamblea de gracia que en manifestación bajaba desde Gracia, gente que espontaneidad salia a la calle, etc. En fin, respecto al caso del 13 M pienso que esa combinación entre recursos para la coordinación mas estables de los movimientos sociales y con un poco mas de forma, y el alunamiento espontaneidad (y la forma que se combinan y conviven) refuerza la “Fuerza sin nombre”, en un revoltijo expansivo de fuerzas aunadas que nacen de diferentes lógicas, pero que encuentran el modo de reforzarse. Pienso que lo mismo se podría decir del 15-M-Acampados: la chispa la genero personas no mobilizadas, pero tomo forma y continuidad encontrándose con centros sociales, personas que venían de V de Vivienda, etc y a día de hoy, las acampadas aglutinan la herencia de los movimientos de los últimos 15 años, con perfiles de nuevas personas y agrupaciones movilizadas.

    Mayo

  2. pakoski - Responder

    24 mayo, 2011 at 6:03

    La fuerza sin nombre tiene dos nombres:
    cuando la manejan desde arriba, oclocracia.
    cuando la levantamos desde abajo, autogestión.
    Da vértigo, pues las dos, formalmente, se confunden.
    La fuerza sin nombre no la para ni dios. Que esa es otra.

  3. Enmedio - Responder

    24 mayo, 2011 at 8:45

    Hola Mayo, ¡qué bien leerte por aquí!
    En parte estoy de acuerdo contigo en eso de que, a día de hoy, las acampadas recogen algo de los movimientos de los últimos años. Sin duda es así, no hay más que mirar cómo emplean los signos de comunicación corporal inventados en Seattle, o su estructura basada en comisiones; las dinámicas asamblearias, el papel que desempeñan los coordinadores, etc. También podemos observar, cómo algunas estéticas empleadas anteriormente, se actualizan en la plaza: ahí, Vdeviivneda, se lleva la palma (el color amarillo, los bocadillos de comic, etc) Sin embargo, no diría yo que la #spanishrevolution es una consecuencia de las luchas llevadas a cabo por los movimientos sociales. Por supuesto hay mucha gente por ahí que viene de trayectorias activistas. Pero la mayoría no (por eso aguantan horas y horas de discursos aburridísimos, porque es nuevo para ellos 😉
    La mayoría de personas ahí reunidas vienen del espacio exterior (exterior a los movimientos, me refiero), eso aporta una gran fuerza a La fuerza sin nombre. Otro porcentaje se lo da la experiencia activista, sí, pero en menor medida, desde mi punto de vista.
    Hay algo en La fuerza sin nombre que va contra la política. Es paradójico, pero así es. Surge del malestar, del hartazgo, irrumpe por sorpresa y con mucha fuerza (por eso lo de “La fuerza”), sale del anonimato (por eso lo de “sin nombre) y consigue golpear la vida de miles de personas, abriendo un precipicio ante sus pies. Ese precipicio da miedo, por eso el sentido común llama a la política: “A ver, ¿cuáles son nuestras reivindicaciones? ¿Cuáles nuestras propuestas? ¿Qué queremos? ¿Cómo lo vamos a llevar a cabo?. Es normal, todos lo entendemos. No podemos imaginar otra manera, ni mucho menos vivirla. Asomarse al precipicio da vértigo, mucho vértigo, ¿cómo vamos a haber nacido sólo para expresar nuestro descontento? ¡Tenemos que cambiar la política!. Es entonces cuando La fuerza sin nombre se atasca. A partir de eso momento, aparecen las discrepancias, el agotamientos. Mucha gente pierde la ilusión, se desconecta de la movida, ya no siente suya la plaza ni las reivindicaciones.
    No vuelco en este comentario ninguna postura ideológica, ni moral ni de ningún otro tipo. No estoy defendiendo nada. Sólo hago una observación. Creo que eso pasó el 13-M, también en Vdevivienda, me parece que en la #spanishrevolution está empezando a pasar. Puede que sea lógico, todavía no conocemos bien de qué está hecha esta fuerza, ni la potencia real que tiene. Quizá invente una nueva política, quizá se deshaga de ella, quizá desaparezca para siempre… Sólo la Fuerza sin nombre lo sabe.
    Hay que estar atento y dejarse afectar por ella.

  4. Enmedio - Responder

    24 mayo, 2011 at 8:46

    Pakua, es verdad, tienes razón, a La fuerza sin nombre no la para ni dios 😉

  5. saluzzz pa tooos - Responder

    24 mayo, 2011 at 9:57

    Leo, siempre impresionante, la reflexión ke haces zanja de un plumazo el gran conflicto ke se está apoderando de las acampadas. El de las nomenclaturas, ke si como se llama, ke si kien lo forma, ke si a kien representa, nombres, nombres, nombres…

    La gente necesita o cree necesitar un nombre para todo y no cae en la cuenta de ke en realidad lo ke importa no es el como se llame, sino a ke se dedica.
    Me alegro de ver que aun hay a kien se la pela como se llame esto y ke solo le importe ver como hacerlo funcionar.

    Gracias Leo!!

  6. maria - Responder

    25 mayo, 2011 at 15:46

    Aunque la fuerza sin nombre se vista de seda, FUERZA SE QUEDA!!!
    Gracias por documentar Leo, hace falta.

  7. esther - Responder

    6 junio, 2011 at 4:46

    Gracias Leo! quería responder hace días pero ya sabes lo que pasa,está muy bien, a ver si aprovechamos junio para expansionarnos un poco más por barrios y calles en general!

  8. Ru - Responder

    7 junio, 2011 at 13:32

    Hola

    Me gustan mucho tus reflexiones sobre la fuerza sin nombre y estoy muy de acuerdo en muchas de las cosas que dices. Pero hay algunos aspectos en los que no estoy de acuerdo.
    Por una parte, la fuerza sin nombre tiene nombres y apellidos; el primer mail convocando a cualquier cosa lo envia alguien, alguna persona con nombres y apellidos, no aparece de la nada. En el caso de V de vivienda que comentas es muy claro, pues ya había alguna especie de colectivos trabajando en el tema especulativo y con la idea de usar estas nuevas tecnologías.
    Esto lleva a un segundo aspecto. Las grietas, que en otro artículo comentas que es inútil intentar crear… se pueden crear, por supuesto. No estoy de acuerdo con que sea inútil. Se llevan creando muchos años y se seguiran creando. Las grietas surgen por muchas causas, la mayoría de ellas incontrolables y sorpresivas, como tu dices, pero algunas de ellas son buscadas, con nocturnidad y alevosía, por personas y colectivos que llevan años trabajando dia a dia para eso, no nacen de la nada. El que haya una gente que se ha organizado para hacer frente a los desahucios, es innegable que ha ayudado a abrir algunas de las grietas que se han visibilizado des del 15M.
    Finalmente, tampoco creo que haya que darle tantísima importancia a esta revolución del internet y los móbiles. Es evidente, como dices, que esto está cambiando nuestras maneras de hacer, pero siempre, al final, tiene que haber personas y colectivos detrás de todo esto, impulsándolo, promoviéndolo y tambien siempre habrá que salir a la calle y hablar cara a cara.
    Por lo demás estoy contigo, la fuerza acumulada y sin nombre, que en otros tiempos se llamó espontaneidad de las masas, es el gran valor a aprender de todo lo que está pasando.

  9. […] unos días publiqué el texto «#spanishrevolution. La fuerza sin nombre»; después de leerlo, un tal Arturo89 me hizo aquella pregunta por Twitter. […]

  10. […] unos días publiqué el texto «#spanishrevolution. La fuerza sin nombre»; después de leerlo, un tal Arturo89 me hizo aquella pregunta por Twitter. […]

Add a Comment