Jueves Enmedio

Resumen del Jueves Enmedio con Adbusters

Lo primero que nos dijo Pedro, el director artístico de Adbusters, el pasado #JuevesEnmedio cuando conectamos en directo con él, fue que su generación es la generación del dinero. “La idea de hacer un magazine sin anuncios le parecía a todo el mundo una locura”. Sin embargo, lo hicieron y sobrevivieron. Desde entonces, Adbusters se afianzó en las redes internacionales como un proyecto de Cultural Jamming capaz de producir y exportar por medio mundo contenidos anticapitalistas de lo más atractivos, y capaz también de organizar eventos activistas tan conocidos como el Buy Nothing Day, la convocatoria internacional contra el consumismo, o el grandioso Occupy Wall Street.

Sobre este último hablamos largo y tendido. “Al principio era tan sólo un póster, el famoso póster de la bailarina alzada sobre el toro de Wall Street. La idea la sacamos de una fotografía procedente de la primavera árabe en la que aparece un guerrillero danzando sobre un camello. No era más que un póster, una intervención visual, pero la cosa se calentó cuando tanto la bailarina como el escultor del toro nos pidieron que retirásemos sus imágenes del póster. De repente, no teníamos nada salvo el hashtag #OccupyWallStreet y eso, aunque entonces no lo viésemos así, fue en realidad un golpe de suerte. Dejar el póster desnudo sólo con la frase Occupy Wall Street abrió la posibilidad de añadir cualquier imagen para completarlo. Un montón de interpretaciones gráficas comenzaron a aparecen entonces por todas partes, y el hashtag pasó a convertirse en una auténtica consigna. De ahí a ocupar Zuccotti Park había tan sólo un paso”. Occupy cambió la vida de mucha gente. “Llegamos a pensar que a partir de entonces todo sería más sencillo, que el mundo estaba empezando a cambiar para mejor”. Pero no fue exactamente eso lo que sucedió. Nadie fue consciente de la reacción conservadora que se estaba fraguando por alguno de esos sectores sociales a los que no solemos prestar mucha atención. Reacción que llegó a convertir a un personaje como Donald Trump en presidente de los Estados Unidos de América.

A partir de aquí, ya no dejamos de hablar de Trump en toda la tarde, ese rugido continuo, ese mar enfurecido, y del nuevo periodo de activismo y resistencia que se abre ante nosotros. “Si hay algo bueno en Trump –dijo Pedro– es que nos permite ver cómo funciona el sistema realmente”. ¿Y cómo funciona el sistema? Pues el sistema funciona básicamente destruyendo vidas. El capitalismo neoliberal ha dejado en su estela una multitud de sujetos destruidos, muchos de los cuales están convencidos de que su futuro inmediato pasa por un gran sufrimiento, por un dolor y una amenaza constante. Esta parte de la población, perdedores en la globalización, busca venganza y seguridad. Aquél que se la ofrezca de manera más convincente se llevará el gato al agua, conseguirá sus votos y se hará con el poder. Ese es precisamente Trump, hombre de negocios blanco y sin alma que ofrece venganza y protección a los hombres y mujeres destruidos por la globalización. La política se convierte así en un asunto de supervivencia brutal, en un ambiente social donde la competencia es la ley y la vida un producto comercial más. Aquí la razón ya no importa, y los hechos menos aún.

¿Qué activismo podemos todavía llevar a cabo en una situación así?, ¿qué estrategias narrativas y visuales seguir?, ¿qué pasos dar para redescubrir la comunidad? El encuentro con Adbusters nos deja un montón de preguntas sin resolver, un montón de dudas, pero nos deja también un sentimiento de complicidad y esa agradable sensación que uno siente cuando sabe que no está solo. Y con eso nos basta para seguir caminando, ¡hasta que lo ocupemos todo!

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Gracias a todos los que os acercasteis ayer a nuestro espacio para compartir con nosotras vuestro tiempo. Gracias Paula por una traducción tan atenta y dedicada. Y gracias a ti, Pedro, por tus fantásticas ideas y tu amistad.

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