Presentaciones

Presentación en las jornadas Politizaciones del Malestar

Enmedio-SantaMonica¿Qué activismo puede enfrentar los malestares producidos por el neoliberalismo? Con esta pregunta arrancamos nuestra presentación en el encuentro ‘Politizaciones del Malestar’ celebrado ayer en el Arts Santa Mònica. No es una pregunta sencilla, en Enmedio llevamos años tratando de responderla. Cómo ser activista cuando han caído las verdades que movilizaban la acción social del pasado, cuando la razón ya no rige la organización de la vida. Cómo y dónde actuar para detener esta guerra de todos contra todos, esta lucha de clases sin clases que nos reduce a una multitud solitaria, atemorizada y dispuesta a aceptar con naturalidad las disposiciones más violentas. Con quién crear alianzas, grupos, movimientos, cuando nuestras identidades están arruinadas y nuestras vidas hechas pedazos, espejo roto que tratamos de recomponer sin descanso una y otra vez. Cómo apostar aún por lo social en un mundo sin sociedad donde el humanismo no es más que un recuerdo archivado en el museo de las ideas. Cómo ser activista en un mundo antihumanista, en un mundo inhumano.

Intentar dar con una respuesta a estos interrogantes nos ha llevado a estudiar el poder en sus muchas dimensiones, a explorar la vasta propagación de los dispositivos neoliberales. Con los años, hemos terminado por clasificarlos en dos grandes grupos: dispositivos de intensificación y dispositivos de división. Los primeros, los de intensificación, se refieren a todos aquellos dispositivos que el poder despliega con la intención de intensificar la energía social y capturarla. Deseos, pulsiones… Más, más, más, siempre más. La consecuencia final de estar expuestos constantemente a este tipo de dispositivos es el agotamiento, la fatiga, el queme. Los segundos, los dispositivos de división, hacen referencia a todos aquellos impulsos separatistas que aplica el poder en todo tipo de relaciones sociales, desde las más cercanas e íntimas hasta las más globales. El equilibrio que sostiene todas estas partes separadas que componen hoy lo social se mantiene siempre mediante el uso del control, la vigilancia, y la violencia organizada. El conjunto de estas dos categorías de dispositivos llega a abarcarlo todo o casi todo, desde lo psíquico hasta lo físico, desde lo mental hasta lo material, pueden ser tanto una idea como una infraestructura. Todos juntos conforman un mismo espacio, un espacio que atrae y repele a la vez. A este espacio nosotras lo llamamos Mundo-valla. En estos momentos estamos preparando una publicación donde detallamos en qué consiste y cómo funciona este mundo, así como algunos posibles modos de subvertirlo, maneras de destensar la relación enferma que mantenemos con él. Lo publicaremos pronto, os lo haremos saber.

*Gracias a las organizadoras, Laia, Daniel y Nora, por ofrecernos esta oportunidad de compartir nuestro trabajo con tanta gente. Gracias también al resto de participantes, Amador Fdez-Savater, Espai en Blanc, Bar Project, Martí Peran, Anna Manubens, Rufino Mesa y Virginia García del Pino por aportar tantas buenas ideas. Y muchas gracias, por supuesto, a todos los asistentes por estar allí presentes durante toda la larguísima jornada. Gracias FotoLivre.org por la foto.

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