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Fuente: Leodecerca.net
Foto: orianomada

There is a crack in everything
That’s how the light gets in.

Alguien dijo un día que el acto de resistencia inaugura siempre un nuevo comienzo. Eso es, precisamente, Realidades avanzadas, un nuevo comienzo atrevido, disparatado y muy divertido. A diferencia de la imaginación que nos consuela de lo que no podemos ser, el humor -de esta obra- nos consuela de lo que somos, y es que está claro que el humor, el buen humor, es la cualidad moral que más necesita el mundo. Se encienden las luces y lo primero que hace Realidades Avanzadas es señalar nuestros límites, dejando bien claro qué somos, dónde estamos y hasta dónde podemos llegar. Uno enseguida comprende que este variopinto equipo de producción se ha propuesto subvertir una de las verdades más falsas: la propiedad, ¡y ya te digo si lo consiguen!. A ver, usted, ¿cuál de estos dos derechos prefiere, el derecho a una vivienda digna, o el derecho a la propiedad privada?.

Los firmes asentimientos y conformidades que mantenemos con este concepto (la propiedad), se derrumban, sin remedio, nada más entrar en la sala. Los números rojos de la confianza en ella invertida relucen en el escenario desde el principio, y el crédito que le prestamos a diario se agota y entra en bancarrota; así, si la propiedad intelectual, cargada de arrogancia, se auto-otorga día a día una función política, esa que determina quién tiene el derecho y el título de crear y quién tiene el deber y el título de reproducir, aquí pierde los papeles, quedando reducida a un chiste, a un buen chiste: “derechos hay muchos, ¡no puede usted tenerlos todos!”.

Es verdad que hoy la cooperación entre iguales, lo que podríamos llamar la condición peer to peer, actúa y es, por sí misma, un acto de resistencia contra algunos poderes como, por ejemplo, el que representan las entidades de gestión (la SGAE a la cabeza de ellas), sin embargo, Realidades Avanzadas no se conforma con esto y va un paso más allá sugiriéndonos que, además, dicha condición puede ser también un acto de creación. Este postulado es el que define la hora y media que dura el espectáculo. Bajo su bandera se abren paso una cadena de acciones imprevisibles que logran transformar al espectador, una vez rota su pasividad dependiente, en un agente autónomo, alguien que decide qué, cómo y cuándo quiere que sucedan las cosas. Parece como si recayese sobre nosotros la responsabilidad de ir más allá de lo dado, de abrir un camino hacia un nuevo horizonte participativo y colectivo, como si desde nuestras butacas y mediante el recurso simulado de una votación, la democracia llegase por fin y nos deslumbrase con su poder, mostrando ante nosotros un horizonte (todavía por hacer) basado en una actuación más participativa y menos dependiente.
En este sentido, la obra Realidades Avanzadas se asemeja a todo ese conjunto de saberes que algunos llaman “nuevas ciencias” y que andan en la búsqueda de inesperadas posibilidades, de patrones emergentes capaces de cambiar la vida, o por lo menos, las maneras de verla y vivirla de otro modo. De esta forma, los temas que aquí giran alrededor de la propiedad y que componen el conjunto de la obra (el acceso a la vivienda, los derechos de autor, los códigos aplicados al uso del espacio público…) se ven reagrupados de manera impredecible por medio de la participación de los allí presentes, hasta conseguir adecuar nuevas estructuras dotadas de propiedades emancipadoras.
En nuestra actual noción de propiedad, el derecho de excluir a los demás es su característica principal; pues bien, tras asistir a una función de Realidades Avanzadas, tendrá usted la impresión de que la propiedad puede también definirse como el derecho a no ser excluido del uso o disfrute de algo (una vivienda, una canción, un parque…). O sea, que si la propiedad es la que marca el límite entre los que tienen y los que no, Realidades Avanzadas, no sólo mediante el show, sino también con el DVD copyleft producido para la ocasión y distribuido en cada función, nos ofrece unas herramientas que serán de gran ayuda para todo aquél que desee romper el cerco de lo privado, saltar la valla del copyright y echar a correr por el campo del libre intercambio, la cooperación y la toma de decisiones colectiva.
Es verdad, “Siempre hay algo que se escapa”, y lo que escapa es lo que hace el movimiento, lo que crea, lo que innova. Escapemos, pues, hacia esas realidades avanzadas, la democracia está a punto de llegar.

Vídeos del show:

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