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Enmedio interviene en la acampada de Hamburgo

Todos los años, en la ciudad de Hamburgo, se celebra un festival que lleva por nombre kampnagel. Es un festival dedicado, principalmente, a mostrar los últimos avances en performance y teatro contemporáneo. Sin embargo, igual que no hay superficie sin grieta, tampoco hay festival sin rareza, sin eso que se sale de lo establecido, sin elemento sorpresa, vamos. Os explico: para la edición de este año habían invitado, entre otros muchos, a nuestros colegas los Schwabinggrad-ballett, un grupo de artistas y activistas locales que realizan, desde hace ya varios años, un sinfín de acciones políticas de lo más creativas. Dicen ellos que cuando recibieron la invitación del Kampnagel no lo dudaron un minuto: “¿Quién quiere hacer una obra de teatro con lo que está cayendo? Esta pasta la tenemos que emplear en algo más provechoso, algo que sirva para meter caña contra la política de la Unión Europea”. Dicho y hecho. Primero se fueron a Grecia y estuvieron un tiempo trabajando mano a mano con los indignados de la Plaza Syntagma, de esa colaboración salieron al parecer grandes cosas, como la intervención “No en nuestro nombre” que realizaron en la embajada alemana, y que fue noticia en todos los periódicos del país.
Después, a su regreso y coincidiendo con la inauguración del festival, decidieron invertir el dinero que quedaba en organizar un campamento en el Park Fiction, en mitad de la ciudad de Hamburgo. Algo así como la plaza del Sol o la de Syntagma pero en pequeño, claro. En este punto es donde entramos nosotros.
Nos llamaron y nos dijeron que fuésemos para allá, que sería muy interesante mostrar en ese espacio las acciones que Enmedio está realizando últimamente, ya sabéis: los retratos fotográficos contra los desahucios, las fiestas sorpresas en oficinas del paro y entidades bancarias, etc. Nos pareció genial: qué mejor que viajar, precisamente ahora, hasta el corazón de la bestia (hasta uno de ellos, la bestia capitalista tiene varios corazones, y todos negros), y enseñar allí nuestras maneras de plantar cara a esta gran estafa neoliberal. Pillamos el ordenador, las gafas de sol y allí nos plantamos. Visto y no visto. Como además habían invitado también a un buen montón de activistas internacionales, como, por ejemplo, los autores de las películas Debtocracy y Catastroika, pues le sacamos mucho jugo a los tres días que estuvimos allí plantados. Os podéis imaginar el ambiente: charlas, debates, asambleas hasta altas horas de la noche. “¿Qué podemos hacer desde aquí?”, preguntaban los compañeros alemanes, “¿Cómo podemos ayudar a los países que ya están cayendo?”. Pues muy fácil: seguid organizando eventos como este, que seguro que dan sus frutos. De hecho, nosotros nos volvemos con un montón de ideas y contactos bajo en brazo. Ideas que vamos a llevar a cabo desde ya mismo, y contactos de compañeros griegos y alemanes con los que vamos a ir tejiendo una auténtica unión europea. ¡Viva la unión europea!, la de verdad.

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