Blog

El 25S y la oreja del burro

Autor: Leónidas Martín Saura

La primera vez que leí algo sobre el 25S fue una proclama publicada en Facebook titulada Ocupa el Congreso. La firmaba una tal Plataforma ¡En pie!, y recuerdo que no me gustó mucho. Demasiado tendenciosa para mi gusto. Me costó verme reflejado entre tanta consigna ideológica y tanto programa político. En vez de Ocupar el Congreso, yo le hubiese llamado algo así como Desocupar el Congreso, ¿o acaso hay alguien interesado en entrar ahí y tomar el Poder? Yo no. Lo que yo quiero es arrancárselo de las manos a aquellos que lo tienen atrapado y liberarlo, dejarlo suelto por ahí, sin dueño. Para que sea de todos.
Sin embargo, aún siendo esta mi postura, no dudé ni un segundo en darle al botón de Participar.

Provocar la dimisión del Gobierno para iniciar un nuevo proceso constituyente, me pareció un desafío tan atractivo, tan acertado, que vaciaba de sentido cualquier rencilla ideológica o estilística. Qué más da quién haya tenido la idea primero, ni cómo la ha expresado, lo importante es lo que hagamos con ella a partir de ahora. Entre todos.
En la sociedad-red, la chispa que incendia la llanura puede surgir de cualquier parte. Está demostrado. Lo vimos en el año 2004 cuando, tras el atentado de Al Qaeda en Madrid, un sms anónimo nos incitó a protestar contra las mentiras del PP; y también cuando un par de años después un mail nos invitó a sentarnos en las plazas de toda España para exigir la “vivienda digna para todos” que promete nuestra Constitución. El chispazo puede salir de la habitación de un adolescente, del escritorio de un oficinista, de una plataforma social, o de donde sea, eso es lo de menos. Lo que importa no es cómo ni dónde nace una idea, sino cómo crece.

Tras aquél primer manifiesto, lo siguiente que apareció sobre el 25S fue otro evento en Facebook. Éste sí que me gustó. Tan sólo habían transcurrido unas horas desde la publicación del primero y la cosa presentaba ya cambios considerables. En vez de ocupar el Congreso, esta nueva iniciativa llamaba a rodearlo: “El 25S rodeamos el Congreso hasta que dimitan. Punto.”, así de tajantes se mostraban en su comunicado, y respecto a la pregunta sobre la organización, esto es lo que respondían: “Si quieres saber quién organiza este evento no tienes más que mirarte al espejo. Somos gente corriente, gente como tú. Estamos en el paro, nos han quitado la paga, no llegamos a final de mes; los bancos nos han estafado y no podemos hacer frente a la hipoteca, ni al copago, ni al nuevo IVA; somos trabajadoras, estudiantes, autónomos, funcionarias; somos el 99%, los de abajo. Y estamos hartos. Punto.”
Preguntar quién es el que organiza un acontecimiento como el 25S, no tiene sentido. Como no lo tiene tampoco preguntar quién fue el autor del primer sms del 2004, o del mail aquél que originó el Movimiento por una vivienda digna. Alguien lo envió primero, de eso no cabe duda, pero, ¿acaso cambia algo saber quién fue? No. Como tampoco cambia nada saber quién fue el primero que plantó su tienda en la plaza del Sol, ni el que se inventó el hashtag #Spanishrevolution.
Preguntarse por esas cosas es no comprender nuestro presente.

Y sin embargo, lanzarnos a formar parte de algo que no está organizado, nos sigue dando miedo. Y es comprensible. Esta nueva condición política abre ante nosotros un paisaje social completamente desconocido. ¿Sabes qué decía mi abuelo?, “a burro desconocido, mejor no le toques la oreja”, eso decía. Quizá por eso, todo lo relacionado con el 25S se tiñó de miedo durante las primeras semanas. Este sentimiento llegó a impregnarlo todo: las redes sociales, las asambleas populares… “¿Quién está detrás de todo esto?”, se preguntaba la gente. Algunos, los más temerosos, creyeron ver allí el fantasma de la extrema derecha; otros, algunas asambleas, decidieron desvincularse del acontecimiento, precisamente por ser incapaces de dar respuesta a esta cuestión. La cuestión del nombre.

Seguimos negándonos a aceptar que un acontecimiento pueda suceder sin que que nadie lo organice. Y eso a pesar de que los hechos no hacen más que demostrarnos lo contrario. Todavía pensamos que para cambiar las cosas tenemos que ser alguien, por eso nos ponemos nombres. Sin embargo, si uno observa con detenimiento los nombres que hemos ido adquiriendo en los últimos años, nos daremos cuenta de que son muy distintos a los que representaban a las organizaciones políticas del pasado. La Unión General de Trabajadores definía claramente quién entraba ahí y quién no: si no eras trabajador, te quedabas fuera, así de sencillo. Hoy la cosa se complica: Indignados, 15M, 99%, son nombres demasiado genéricos como para representar a alguien en particular (un indignado puede ser todo aquél que se indigna). Es difícil dar con los límites de su propia pertenencia. De hecho, estos apelativos a mi me parecen más bien máscaras, caretas que cualquiera puede usar para irrumpir públicamente. El 25S es el ejemplo más reciente de esta cadena: no responde tanto una organización o a una identidad, sino a una manera de hacernos visibles. ¿Quiénes?, muy fácil: todo el que quiera.

Hace una semana, tras unas cuantas deliberaciones, la asambleas que antes se habían mostrado reacias a participar en este acontecimiento, cambiaron de opinión. Lo hicieron tras resolver las dudas acerca de la organización del 25S, que ahora pasaba a estar en manos de la Coordinadora 25S, una plataforma social creada por esas mismas asambleas.
Bien, ningún problema. Si la creación de otra coordinadora ayuda a mucha gente a acudir al acontecimiento 25S y hacerlo realidad, pues adelante. No seré yo quien ponga palos a esa rueda. Sin embargo, creo conveniente recalcar el hecho de que el 25S es y será un acontecimiento anónimo.
Mal nos iría si ahora nos creyésemos a pie juntillas eso de que lo organiza la Plataforma 25S. ¿De verdad crees que una propuesta como la de rodear el Congreso saldría adelante si no existiese un clima propicio para ello? Además, imagínate que el Poder pudiese identificar a un claro organizador de algo tan fuerte como la dimisión de un Gobierno, eso sería fatal. Un desafío social tan potente sólo puede funcionar si permanecemos en un espacio abierto, inclusivo. Un espacio donde cualquiera pueda sentirse interpelado.

A menos de un mes del 25S, y ya con todas las dudas disipadas, las propuestas para ese día se han multiplicado por mil. Una de las que ha acaparado mayor atención ha sido Marea Destituyente: “Ciudadanos anónimos como tú que estamos hartos de la situación actual”, así se definen en su web. Las grandes diferencias entre las propuestas aparecidas recientemente, evidencia el hecho de que el 25S no es una estructura organizativa; ni tampoco un movimiento social. El 25S, como el 15M, como Occupy, es más bien una especie de viento que atraviesa la sociedad, y a su paso cambia de nombre y sorprende a cada cuál en un lugar distinto. Precisamente eso, su condición anónima y deslocalizada, es lo que le otorga capacidad para hacer cosas inimaginables, como derrocar un Gobierno. También es lo que le ha permitido sobrevivir a la manipulación mediática y a los chantajes políticos hasta ahora.

El objetivo del 25S es grande: forzar la dimisión del Gobierno y escribir después una nueva Constitución. Eso requiere organización. Todo sistema social la requiere. Lo que yo propongo es que no nos apresuremos, que vayamos con calma, no vaya a ser que por culpa de las prisas elijamos un modelo de organización que no responda a nuestro presente, uno de esos basados en la identidad y la pertenencia que tanto daño causaron en el pasado. Quedarse con lo conocido por miedo a lo desconocido, equivale a mantenerse vivo pero no vivir. Tomémonos, pues, todo el tiempo que sea necesario hasta dar con un modelo de organización capaz de interpelar a cualquiera. Los ingredientes los tenemos, los hemos empleado mil veces en las plazas: respeto, horizontalidad, inteligencia colectiva, creatividad y capacidad de sorprender. Ahora sólo nos falta inventar la receta.
Algo me dice que al final, vamos a tener que tocarle la oreja al burro ese que decía mi abuelo.

Comments (5)

  1. repensando el 25S | - Responder

    3 septiembre, 2012 at 15:35

    […] Dos buenos artículos sobre el tema, aquí y aquí […]

  2. KARATEKA - Responder

    3 septiembre, 2012 at 17:30

    Interesante artículo, rebosa ilusíón e inocéncia juvenil. Tambien dice que no nos apresuremos, que vayamos despacio porque iniciar un proceso constituyente requiere organización. Supongo que los pasos son, 1º) Rodear el Congreso y estarse alli hasta que dimita el gobierno. 2º) Ya ha dimitido el gobierno, porque como estaban rodeados y no podian ir a comer a casa se les han acabado las viandas de la cafetería y se han rendido por hambre. Salen los congresistas con bandera blanca y se va cada uno a su casa. Y digo yo, aprovechando que el Congreso está vacio, ¿Porqué no nos metemos dentro y ponemos en marcha el proceso constituyente? Lo llevamos adelante seria y pausadamente, lo rematamos por consenso mayoritario de la asamblea, y cuando vuelvan los políticos les decimos. ..¡El que se fue a Sevilla perdió su silla!, ¡Aqui paz y después gloria!- España republicana, una grande y libre y la Iglesia que pague el IBI.

    Perdón por la broma, compañeros. A pesar de cuanto digo, y teniendo muy serias dudas sobre la efectividad del acto que, a mi modo de ver debería inscribirse en un marco mucho mas amplio, es muy probable que me sume al acto y esté junto a todos los que vais a estar ahí, Sólamente por que rebosaís ilusión, empuje y ganas de oponerse a la injusticia que está machacando al país de manera inmisericorde, a los jóvenes, a los viejos, a los padres, a los hijos y a los hijos de los hijos
    La tierra quemada va a ser para muchos años. Es posible que tengamos razón los que ponemos tantas objeciones, pero tambien es posible que una pequeña chispa inicie un fuego purificador.

    • Ogry - Responder

      4 septiembre, 2012 at 7:03

      Si, parece algo infantil. Pero es algo que sabes que hay que hacer, una tarea que dejaste olvidada y que el 25S te recuerda que no puedes seguir así, sin hacerla, que cuanto mas tiempo pase, peor.

      No, el 25S no vamos a redactar una constitución, ni a tomar el palacio de invierno, sino a exigir firmemente que se inicie el cambio. Queremos promover la conciencia de la necesidad de ese cambio. En todos. En cada uno. Porque todos tenemos mucho que aportar. Porque en esta ocasión, vamos a demostrar que ya somos mayorcitos para tener nuestra propia constitución, una constitución con mecanismos de control populares, para que se cumpla y sea efectiva la voluntad popular.

      O no. Porque lo que se exige es que se inicie el proceso constituyente con una consulta popular. Para que se vea que todos estemos de acuerdo en abandonar este régimen, que no somos solo cuatro iluminados. Pero además, una consulta que no obligue a recrear el modelo de estado, en la que se pueda optar por avanzar en un modelo social alternativo. Si, por que hay modelos nacionales que no implican la institucionalización de un estado. Yo no lo sabía aunque lo intuía, pero hablando con los libertarios me lo estuvieron explicando y bueno, no estaría de acuerdo en llegar a eso, pero entiendo que debe ser una opción, que hay que dar cancha a cualquier propuesta, que todas son válidas.

      Yo creo que mucha gente estará allí ese martes por la tarde. Y todos seremos héroes.

    • Clara - Responder

      5 septiembre, 2012 at 11:12

      Lo importante no es que dimitan de repente el gobierno y todos los diputados. Lo importante de una manifestación multitudinaria, es que el poder ejecutivo y el legislativo puedan comprobar que el pueblo, al que se supone están administrando, está en completo desacuerdo con las decisiones que se están tomando en contra de él.
      En España, tanto los gobiernos como los poderes financieros y empresariales, se han estado aprovechando durante muchos años de la desunión de las clases populares. Ellos están encantados con la frase aquella de. “Divide y vencerás”, pues ello les proporciona grandes beneficios, y sus cuentas bancarias y patrimonio inmobiliario están aumentando de día en día.
      Hay que unirse, y no pensar si uno es de UGT, Comisiones Obreras, o cualquier otro sindicato, solo hay que pensar que nos están perjudicando a todos desde arriba.

  3. Felip Vicedo - Responder

    5 septiembre, 2012 at 12:43

    Pretendes derrocar un sistema totalmente organizado y con casi todos sus medios de defensa intactos rodeando el congreso sin una estrategia. Solo rodeemos el congreso, a ver que pasa. Si les quitas el poder a los políticos en el actual sistema capitalista y lo dejas “suelto por ahí, sin dueño. Para que sea de todos.” ¿De quien crees que va a ser? ¿Crees que todos vamos a coger nuestra parte de poder o que los que son ricos van a coger todo el poder y los demás seguiremos obedeciendo? Para poder eliminar el estado, primero hay que eliminar las clases sociales y eso no se hace conquistando el congreso (solo) sino conquistando los medios de producción. Los que producimos los bienes y servicios que diariamente se consumen somos quienes deberíamos mandar, porque somos mayoría. En cambio en esta dictadura del capital mandan los que acumulan dinero en un montón, porque su padre antes que él lo tenía o porque lo han robado a sus trabajadores.
    Necesitamos organizarnos, sin dar prioridad a los nombres, me parece correcto. Organizarnos contra el capitalista explotador, por una democracia de verdad en un socialismo es el único futuro. Eso o la guerra mundial que ya están preparando que solucionará los problemas del capitalismo destruyendo a media humanidad. La crisis del 1929 se solucionó con la II guerra mundial y la del 2008 esperan que sea con la III. Por lo que yo lucharé es porque sea con la instauración de repúblicas socialistas y no con la III república mundial. Organicémonos y establezcamos una estrategia para derrocar esta dictadura del capital e instaurar la dictadura de la mayoría, que algunos creen que significa democrácia. Si miráis en la RAE veréis que és la democracia.
    Salud, unidad y lucha!

Add a Comment